Un telescopio captó por primera vez miles de remolinos en el Sol: el hallazgo podría explicar cómo se genera el clima espacial que afecta a la Tierra

La superficie visible del Sol es un lugar extremadamente activo, donde enormes columnas de calor ascienden desde su interior, se enfrían y vuelven a descender formando gigantescas celdas de convección. Ahora, un telescopio nos permite observar este proceso con un nivel de detalle sin precedentes.

El telescopio solar Daniel K. Inouye, ubicado en Hawái y considerado el más potente del mundo para estudiar el Sol, obtuvo las imágenes de mayor resolución jamás captadas de nuestra estrella. Gracias a esta tecnología, los científicos descubrieron un paisaje repleto de diminutos remolinos que giran alrededor de los límites de los campos magnéticos solares.

Estas estructuras reciben el nombre de inestabilidades de Kelvin-Helmholtz (KHI). Durante décadas, los investigadores habían predicho su existencia mediante modelos físicos, pero nunca habían logrado observarlas directamente en la superficie solar.

“Quedamos realmente asombrados por la increíble cantidad de detalles a pequeña escala y la actividad dinámica visible en las imágenes de alta resolución”, explicó el físico solar David Kuridze, del Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos, en entrevista con ScienceAlert.

“Lo que realmente nos sorprendió fue la enorme cantidad de eventos KHI que encontramos. Ver lo verdaderamente omnipresentes que son en toda la superficie magnética fue algo que no esperábamos en absoluto”, agregó.

Los científicos confirmaron por primera vez la existencia de las inestabilidades de Kelvin-Helmholtz en la superficie solar. (Foto: NSF/NSO/AURA/MPS)

Un hallazgo que cambia la forma de entender el Sol

Las inestabilidades de Kelvin-Helmholtz son patrones en forma de espiral que aparecen cuando dos fluidos se deslizan uno junto al otro a distintas velocidades, un fenómeno que también puede observarse en algunas olas del océano o en determinadas formaciones de nubes.

Como el plasma del Sol es extremadamente turbulento, los científicos sospechaban que estos remolinos podían existir, aunque hasta ahora ningún instrumento había podido detectarlos.

En abril de 2025, el telescopio apuntó hacia una región magnéticamente activa cercana a una mancha solar para registrar una secuencia de imágenes del plasma en movimiento.

Al analizar los datos, los investigadores comprobaron que los remolinos aparecían una y otra vez en distintas zonas, lo que sugiere que no son un fenómeno aislado, sino una característica habitual de la superficie del Sol.

El hallazgo podría ayudar a explicar cómo se transporta la energía dentro del Sol y cómo se producen las tormentas solares. (Foto: NSF/NSO/AURA/MPS)

Las simulaciones confirmaron las observaciones

El físico solar Friedrich Wöger, también del Observatorio Solar Nacional, explicó al medio citado que demostrar la naturaleza de estos remolinos fue uno de los mayores desafíos del estudio.

“Aportar la evidencia de que ‘lo que parece un pato, camina como un pato y hace cuac como un pato, realmente es un pato’ es mucho más difícil, y solo pudo lograrse con los datos de mayor resolución espacial de la superficie solar jamás obtenidos y con las simulaciones numéricas por computadora más completas y detalladas realizadas hasta ahora”, afirmó.

Los modelos informáticos reprodujeron exactamente el mismo comportamiento observado por el telescopio.

Según Kuridze, “la verdadera sorpresa fue ver lo omnipresente que es realmente KHI en toda la superficie. Para generarlo en un sistema físico real se necesita un equilibrio extraordinariamente delicado entre fuerzas físicas que compiten entre sí. Descubrir que esas condiciones se cumplen prácticamente en todas partes de los límites de los elementos magnéticos es simplemente asombroso”.

Los investigadores consideran que este descubrimiento representa un paso importante para comprender mejor el clima espacial. (Foto: NASA)

El descubrimiento puede ayudar a predecir el clima espacial

Los investigadores creen que estos pequeños remolinos podrían desempeñar un papel clave en el transporte de energía a través de la atmósfera solar, mezclando el plasma y los campos magnéticos.

Comprender estos procesos ayudaría a explicar por qué la atmósfera exterior del Sol es mucho más caliente de lo esperado y cómo se originan las grandes erupciones solares que afectan al clima espacial.

“La sociedad moderna depende de tecnologías que son vulnerables al clima espacial. Para comprender mejor y, en última instancia, predecir los comportamientos más disruptivos del Sol, primero tenemos que entender los pequeños procesos físicos que lo impulsan”, destacó Wöger.

“Este descubrimiento es solo una pieza importante de un panorama mucho más amplio, ya sea sobre el origen y la evolución de los fenómenos del clima espacial o simplemente sobre cómo funciona el Sol. Cada gran descubrimiento sobre el Sol añade una pequeña pieza a un rompecabezas muy grande, y el Sol no tiene escasez de misterios sin resolver”, concluyó.

Cabe agregar que los hallazgos de la observación fueron detallados en la revista científica Nature.

Fuente: elcomercio.pe

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