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Más de 1.000 policías fueron separados de la institución en el 2025 por haber cometido faltas muy graves, las infracciones con las sanciones más severas en el régimen disciplinario de la Policía Nacional del Perú (PNP).
La cifra, 1.193 efectivos expulsados por la razón mencionada, representa el 23% del total de pases al retiro registrados el año pasado, según información que la PNP envió a El Comercio en respuesta a una solicitud de información pública.
En otras palabras, uno de cada cinco policías fueron dados de baja en el 2025 a causa de infracciones muy graves, las cuales están clasificadas con el código MG en la Ley 30714.
En el 2019, el último año antes de la pandemia, los agentes que pasaron al retiro por faltas muy graves representaban el 17,9% del total. En el 2023 se registró la cifra más alta: el 24,9% de las bajas.
Para César Bazán Seminario, experto en seguridad ciudadana y docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, la situación en la PNP es incluso más grave que la que muestran las estadísticas oficiales.
“En la institución hay muchas personas que cometen infracciones, incluso más de las que vemos. Las sanciones exitosas se dan después de procesos complejos, llenos de burocracia y en algunos casos se aplica el espíritu de cuerpo [para evitar la expulsión]”, destacó en diálogo con este Diario.
Conductas y castigos
“Faltar por más de 5 días calendario en forma consecutiva a su unidad, sin causa justificada” (MG 39) es la infracción muy grave más recurrente en la Policía Nacional: el 37,3% de los efectivos que pasaron al retiro por infracciones disciplinarias cometió esa falta.
Para Carlos Tuse, exdirector del Sistema Disciplinario de la PNP, esto refleja un problema crítico. A su juicio, en la institución hay agotamiento y estrés laboral extremos.
“¿Se trata realmente de indisciplina o de crisis emocionales, de estrés o psicológica? Además, los subordinados [oficiales y suboficiales de grados más bajos] son quienes tienen la mayor presión. El ‘burnout’ es un problema que nadie está viendo en la policía”, sostuvo el general en retiro.
Al respecto, Bazán remarca que en muchos casos los agentes “trabajan en condiciones terribles” y que incluso se los podría considerar “un grupo en situación de vulnerabilidad”. “Estos policías están cansados, molestos y ven ahí [en faltar al trabajo sin justificación] una forma de salir [de la PNP] no tan problemática”, agregó.
Sin embargo, entre las 10 faltas más frecuentes existen algunas que no pueden justificarse por el estrés o la excesiva carga laboral.
Por ejemplo, solo en el 2025, 150 efectivos (12,6%) fueron expulsados por “solicitar o recibir dádivas o cualquier otra clase” (MG 76), mientras que 56 (4,7%) dejó la institución por “actuar o participar directa o indirectamente en abuso del ejercicio de sus funciones, atentando contra la libertad personal o patrimonio público o privado” (MG 85).
Rangos y formación
De los 1.193 policías expulsados por infracciones muy graves el año pasado, más de la mitad (56,1%) eran suboficiales de tercera, el rango más bajo de la PNP. Estos efectivos son precisamente aquellos que tienen más contacto directo con los ciudadanos.
“Hay una asimetría punitiva, pues las sanciones solo se aplican a la gran base de subalternos. No se refleja la corrupción sistemática de los altos mandos ni los delitos de cuello blanco. […] También deberían ser sancionados sus superiores por falta de supervisión y control”, cuestiona Carlos Tuse.
César Bazán afirma que el gran número de sanciones en los grados más bajos refleja las relaciones de poder. “Si un oficial o suboficial de más rango comete un acto de corrupción y le pide a un suboficial de tercera que participe, el superior tiene muchas más herramientas para librarse de los procesos disciplinarios. Es más fácil convertir a un suboficial de tercera en un chivo expiatorio”, explicó el docente de la UARM.
En el otro extremo del escalafón, el único general –el grado máximo en la institución– que pasó al retiro por faltas disciplinarias en el mismo período fue sancionado por conducir un vehículo motorizado con alcohol en la sangre (MG 94).
El Comercio solicitó una entrevista a la Policía Nacional a través de la Dirección de Comunicación e Imagen Institucional, pero la respuesta fue negativa.
Sin embargo, en marzo del 2024, el entonces inspector general de la institución, Jhonny Veliz, reconoció que “los filtros [para entrar a la PNP] de repente no son los más adecuados, los más apropiados” y que eso explica el aumento de expulsiones por faltas muy graves.

Para Carlos Tuse, el problema va mucho más allá. “Las escuelas de formación no preparan adecuadamente a los futuros policías. Asimismo, se están empleando procesos acelerados de formación: los nuevos efectivos salen en menos tiempo y no saben cómo actuar ante determinadas situaciones”, aseveró.
Finalmente, la confianza en el trabajo de la Policía Nacional ha llegado a su cifra más baja desde el 2019, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
El estudio “Perú: percepción ciudadana sobre gobernabilidad, democracia y confianza en las instituciones”, publicado en mayo último, revela que la confianza en la PNP es de 13,2%, 3,5 puntos porcentuales menos que en el 2025.
El trabajo también muestra que la delincuencia (53,6%) y la falta de seguridad (22,1%) son dos de los principales problemas del país, solo superados por la corrupción (59,6%).
Este Diario intentó contactar a Fuerza Popular, partido que gobernará en el próximo quinquenio, para conocer cómo enfrentará la crítica situación de la policía, pero no hubo respuesta hasta el cierre de este reportaje.
Pero en su plan de gobierno, “Perú con orden”, el partido de Keiko Fujimori plantea el “fortalecimiento de las escuelas policiales a macrorregionales de alta calidad”, así como la “ampliación y fortalecimiento del proceso de convocatoria policial para identificar, formar y seleccionar a jóvenes con vocación de servicio, disciplina e integridad, asegurando el ingreso de futuros policías con valores éticos y compromiso ciudadano”.
Fuente: elcomercio.pe