Las tarjetas amarilla y roja son hoy un elemento indispensable en cualquier partido de fútbol. Basta con que el árbitro las muestre para que jugadores, entrenadores y aficionados entiendan de inmediato el mensaje. Sin embargo, este sistema no existió desde los inicios del deporte y nació como respuesta a una serie de episodios que evidenciaron la necesidad de establecer sanciones claras dentro del campo de juego. Violentos enfrentamientos, expulsiones rodeadas de polémica e incluso problemas de comunicación entre árbitros y futbolistas marcaron el camino hacia una solución que cambiaría para siempre la historia del fútbol. Detrás de la idea de las tarjetas estuvo un árbitro inglés, que encontró la inspiración al observar un semáforo mientras conducía por una calle de Londres.
¿CÓMO NACIERON LAS TARJETAS AMARILLA Y ROJA?
La idea que dio origen a las tarjetas surgió lejos de un estadio. Mientras recorría una calle de Londres, el árbitro inglés Kenneth George Aston observó un semáforo y encontró una solución sencilla para uno los problemas del fútbol de aquel entonces. La luz amarilla le hizo pensar en una advertencia, mientras que la roja representaba la expulsión inmediata del terreno de juego.
Años después recordó ese momento con una frase que resumía el nacimiento del sistema: “Amarillo, puedes aún pasar; rojo, significa alto, fuera del terreno”. Aquella asociación permitió crear un lenguaje visual que cualquier futbolista podía comprender al instante, sin importar su idioma o nacionalidad, y sentó las bases de una de las reglas más reconocidas del deporte.

¿POR QUÉ EL FÚTBOL NECESITABA UN SISTEMA COMO ESTE?
La creación de las tarjetas fue la respuesta a una etapa en la que la violencia se había convertido en una constante dentro de los partidos. Por ejemplo, el Mundial de Chile 1962 dejó imágenes de futbolistas lesionados, golpes, fracturas y encuentros marcados por el juego brusco. El caso más recordado fue el duelo entre Chile e Italia, conocido como “La Batalla de Santiago”, donde hubo patadas, puñetazos e incluso intervención policial. Kenneth Aston, encargado de impartir justicia ese día, llegó a decir: “En Santiago me limité casi a contar los puntos de las maniobras militares del campo, mi función no recordó para nada las tareas de un árbitro”.
Cuatro años después, otro episodio terminó de convencer a Aston de que hacía falta un sistema universal. En los cuartos de final del Mundial de 1966, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al argentino Antonio Rattín tras interpretar que lo había insultado, pese a que ninguno hablaba el idioma del otro. La confusión obligó a detener el partido durante más de diez minutos hasta que un traductor ingresó al campo para explicar la decisión. Aquellos hechos dejaron en evidencia que las sanciones no podían depender únicamente de explicaciones verbales.
¿CUÁNDO SE INCORPORÓ EL SISTEMA DE TARJETAS?
La propuesta de Kenneth Aston fue adoptada oficialmente por la FIFA y debutó en el Mundial de México 1970, convirtiéndolo desde entonces en una herramienta esencial para que los árbitros puedan advertir y expulsar jugadores de forma clara y comprensible en cualquier parte del mundo, según informa la plataforma BBC.
Aunque Kenneth Aston falleció en 2001 a los 86 años, su memoria perdurará por dejar un legado que transformó para siempre el arbitraje.
VÍDEO RECOMENDADO:
Fuente: elcomercio.pe