Argentina y las redes sociales

Hace una semana finalizó una Copa Mundial con características particulares, incluyendo el récord de países participantes, el número de sedes y cantidad de espectadores en el ámbito mundial. Pero el cambio más revolucionario es que ha sido el primer campeonato acompañado íntegramente por las redes sociales y la inteligencia artificial.

Como hemos analizado en ocasiones anteriores, el modelo de negocio de las redes está basado en usuarios (no clientes) y las métricas más importantes son el número de visualizaciones, comentarios y el posteo de publicaciones. De ahí que el impulso del modelo esté basado en la construcción de contenido que llame la atención de los usuarios y los enganche. Esto se logra gracias a la gran información que tienen las empresas de sus usuarios; datos demográficos, personales, ubicación geográfica, tendencias política y religiosa, entre muchos otros inputs. Gracias a esta información se crean los algoritmos que predicen qué contenidos serán más atractivos para sus usuarios, creando en el proceso cierta adicción, ya que los usuarios tienen a reaccionar favorablemente aquellas cosas que les gusta o les da placer, porque generan un sentido de satisfacción y placer y hasta sentido de pertenencia.

Este poder se notó con toda claridad en cómo Argentina pasó de ser la selección querida a la más criticada en pocos días.

Al principio del campeonato, Argentina y Messi eran los favoritos, especialmente cuando el jugador argentino superó el récord de goles mundialistas. Sin embargo, los albicelestes empezaron a caer en desgracia después del partido contra Egipto y la desafortunada intervención de Trump ante la FIFA. Y, así, alimentando rumores de un favoritismo de la FIFA y el supuesto juego sucio de los gauchos.

Yo no soy futbolero, pero sí chequeo mi Facebook todos los días. Y un día me interesó una publicación que señalaba que los árbitros eran muy pasivos y permisivos al momento de sancionar las faltas argentinas. Cual caja de Pandora, a partir de ese momento, empecé a recibir un diluvio de mensajes antiargentinos: etiquetándolos de racistas, soberbios, y muchos estereotipos más. Muchas de las publicaciones, además, eran descontextualizadas. Volvieron a surgir los comentarios de algunos argentinos sobre la inclusión de Bad Bunny (en el Super Bowl), de los argentinos entre los países latinoamericanos, y cómo algunos afirmaban que Argentina era europea y no latina. Todos los comentarios ya tenían varios meses de antigüedad. Poco se decía de Inglaterra y España. Países con trayectoria colonialista y racista que aún se evidencia en sus políticas migratorias.

Ese es el poder de las redes y su rol nefasto en la polarización cuando toma los estereotipos y los normaliza.

Fuente: elcomercio.pe

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