Los arrecifes de coral forman uno de los ecosistemas más ricos del planeta, pero sufren presión por el aumento de la temperatura del mar, tormentas tropicales intensas y contaminación. Los episodios de blanqueamiento masivo reducen su vitalidad y ponen en riesgo su equilibrio ecológico. La comunidad científica advierte un deterioro acelerado en diversas regiones oceánicas.
Un estudio reciente ofrece una visión distinta. Investigadores identificaron cerca de 166.000 kilómetros cuadrados de arrecifes con capacidad de resistir y recuperarse frente al cambio climático. El análisis reúne datos de 45.000 evaluaciones de arrecifes y registros oceánicos de varias décadas.
Un mapa global de resiliencia coralina
El trabajo científico ubicó zonas de alta resistencia en 71 países y más de 100 territorios. Estas áreas aparecen en el Caribe, el Pacífico y el Atlántico. Los arrecifes aportan sustento a cerca de una cuarta parte de la vida marina del planeta, según estimaciones científicas.
Emily Darling, directora de conservación de corales en la Wildlife Conservation Society, afirmó a Reuters: “Los arrecifes de coral suelen presentarse como ecosistemas sin salvación. Esta investigación demuestra lo contrario: sabemos dónde se encuentra la esperanza y ahora necesitamos voluntad política”.
Los científicos señalan que esta información ayuda a definir prioridades de protección más precisas en el diseño de reservas marinas.
Implicancias para la meta global '30 por 30'
La información resulta clave para los planes internacionales que buscan proteger el 30% de la tierra y el océano en 2030. Hoy solo el 28% de los arrecifes queda dentro de áreas protegidas o bajo medidas de conservación. Los datos permiten a los gobiernos priorizar zonas de mayor impacto ecológico.
Stacy Jupiter, coautora del estudio, señaló: “En ciertos casos, cuando los arrecifes no cumplen niveles básicos de funcionamiento del ecosistema, puede requerirse un triaje y dejar algunos espacios fuera de intervención prioritaria”. El enfoque busca optimizar recursos limitados y mejorar la eficacia de las estrategias de conservación frente a eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes a escala global.
Fuente: larepublica.pe