El gobierno de Keiko Fujimori, carente de mayoría en el Congreso, va a necesitar acuerdos con el Partido del Buen Gobierno u otras bancadas para aprobar el pedido de facultades legislativas y diversas reformas fundamentales.
Pero ya se está generando una actitud reacia a hacerlo en el tema de seguridad, que es clave, con la narrativa de que el gobierno de Keiko Fujimori va a imponer una política muy dura y represiva en ese terreno. Ven la ley que devuelve el juzgamiento de los delitos de función a los tribunales militares y policiales como una patente de corso para que policías y militares cometan violaciones de derechos humanos.
Flavio Figallo, senador electo por el Partido del Buen Gobierno, por ejemplo, señaló en el programa de Ghibellini que Keiko ha dicho que va a replicar contra la criminalidad las políticas contra el terrorismo de su padre, como el Grupo Colina por ejemplo (apuntó él), desconociendo que lo que derrotó a Sendero Luminoso no fue el Grupo Colina, sino una estrategia inteligente liderada por el presidente en el terreno basada en la alianza con las comunidades (en lugar de arrasarlas) y en la potenciación de la inteligencia policial para capturar a las cúpulas (en lugar de desaparecerlas).
En esencia, esa receta sigue vigente: trabajo cercano con los grupos afectados por las extorsiones e inteligencia policial con mucha más tecnología. Cuando Keiko habla de replicar los logros de los noventa se refiere obviamente a los aspectos positivos de la gestión de su padre, no a los negativos. ¿Cuáles son? Proponerse resolver los problemas más difíciles, llamar a los mejores para esos fines, gestión del desarrollo directa y presencial del presidente en el terreno, en los pueblos, trabajo incansable. Pero ella ha tomado clara distancia de los atropellos de su padre a la institucionalidad.
La recomendación sería que la gente del Partido del Buen Gobierno y de las demás bancadas comiencen por leer el plan de gobierno de Fuerza Popular, y viceversa. Que se lean mutuamente. Ahí, Figallo y el Partido del Buen Gobierno encontrarán que las propuestas de seguridad de Fuerza Popular son incluso más integrales y van más a las causas del problema que las que propone el partido de Jorge Nieto.
Ponen un énfasis muy fuerte en prevención del delito con programas de todo tipo para los jóvenes a fin de que no se enlisten en las economías ilegales. Por supuesto, modernización y profesionalización de la Policía Nacional y de las escuelas de policía para formar policías con valores, con la cooperación de misiones internacionales. Establecimiento de un comando unificado contra el crimen organizado liderado por la propia presidenta. Ampliación del sistema de flagrancia a los delitos de extorsión y sicariato, y tecnologías para perseguirlos. Control de los eslabones neurálgicos de las cadenas de valor de las economías criminales. Centros de comando y vigilancia (C5i). Megacárceles y cárceles productivas, y así sucesivamente.
Y reforma del sistema judicial con una comisión especial y con sus actores.
Habrá que reestructurar el presupuesto nacional para financiar el plan, postergando gastos no prioritarios o inútiles. Eso también supone decisión y acuerdos políticos.
Esperemos que las demonizaciones del pasado no enturbien el discernimiento de los parlamentarios en el presente.
Fuente: elcomercio.pe