- José María, ¡rompe el chanchito!, una crónica de Fernando Vivas sobre el pedido de pensión vitalicia del saliente mandatario
- El Congreso de los desobedientes, una crónica de Fernando Vivas
‘Sí, ya sabemos, tenemos que abrir los brazos, ¿pero hasta dónde, a quiénes?’ Este es el razonamiento mínimo de Keiko Fujimori y de su cúpula cuando les dan la lata con que representan a pocos y por lo tanto deben convocar a muchos. Pero la idea, mirándola bien, tiene sus ventajas: mientras más la repitan ellos mismos a su gente, evitarán el peso muerto de muchos ministros naranjas que no den la talla técnica o permitan en sus carteras el copamiento descarado. Esto no solo es un problema de democracia, ¡es una urgencia de control interno! Si no lo hacen, el aparato se les va de las manos. Lo hizo Alan García 2, que es el gobierno con el que mejor podría compararse Keiko. A su modo, su padre Alberto también lo hizo.
Sin embargo, la idea de un gabinete multipartidario, con alianzas explícitas con partidos sólidos, quedó descartada ¿Por qué? Las fuerzas con bancada en el Congreso no quieren comprometer su identidad ni su ambición para el 2031. Por el lado naranja, tampoco hay ganas de compartir con sus rivales electorales. Por algo ganaron solos. Ni Renovación Popular, la fuerza más afín ideológicamente a FP, ha mostrado interés en pillar alguna cartera. Mucho menos, Jorge Nieto del Partido de Buen Gobierno, que quiere capitalizar su posición centrista manteniéndose a buen recaudo del Ejecutivo. El martes, tras visitar a Keiko, acompañado de tres de sus congresistas, negó de plano el rumor de que le hubieran ofrecido dirigir la estrategia contra el desastre del Niño. Y con las otras bancadas que ya se definieron de oposición -Juntos Por el Perú, Ahora Nación y Obras, en ese degradé- ni hablar de alianzas. JP y AN ni siquiera quieren hablar con ella antes de que sea presidenta en ejercicio.

Entonces, surgió una idea irresistible: llamar a ex candidatos que no saltaron la valla. Esa es la última foto en la retina de la competición política nacional y hay bastante para escoger, muchos están disponibles y lo más bacán (no para ellos, sino para FP) es que han perdido su inscripción y no son competidores de temer. El primer convocado, acompañando a Keiko en el debate de segunda vuelta, fue Rafael Belaúnde Llosa, ex candidato de Libertad Popular. Tiene un perfil definido para ser ministro de Energía y Minas, cargo que ya tuvo con Martín Vizcarra. Ahora bien, su temprana aparición no gustó nada a su pequeño partido. Si subsiste en el bolo del Minem u otro ministerio (se especula que podría influir en la designación de Defensa), ya no será para apuntalar la idea de la foto electoral, sino por peso técnico propio.
El caso más notorio es Carlos Espá, el ex candidato de Sí Creo. Tan probable es que sea canciller que ha ensayado frases para no asentir cuando se le pregunta pero dejando el sabor de que sí quiere y sí cree que lo será. El equipo de transferencia del sector incluye a una ex candidata en su lista al Congreso, Carla Mares. En este caso, sí se mantiene la idea de la foto: el partido de Espá, tan pequeño que no pudo completar sus listas al congreso, sí respalda a Carlos. No solo es un caso notorio, por el pasajero revuelo electoral que tuvo Espá, sino porque no sería un diplomático de oficio en un ministerio que siempre prefiere a un canciller que lo sea. Es cierto que estudió en la academia diplomática, pero no siguió la carrera. Ha trabajado en el área de prensa de la embajada de EE.UU., lo que no desentona con la cercanía estratégica que tenemos con Washington. Ahora bien, ese vínculo pasado con EE.UU. sería anecdótico sino fuera por su discurso explícitamente anti chino que incluso lo llevó a difundir durante su campaña un video criticando genéricamente las inversiones chinas. Llegó a decir, entrevistado en El Comercio, que la corrupción es ‘el primer producto de exportación no tradicional’ de la China. Esto sí desentona con el equilibrio ‘EE.UU. primer socio estratégico/China primer socio comercial’, trabajado con esmero por la cancillería.

José Williams, quien ha visitado a Keiko, podría haber sido parte de esta idea de la foto electoral que no es exactamente multipartidaria, pues los partidos de referencia tienen pronta fecha de caducidad legal. Un amigo que suele hablar con Keiko le llama a esta intención ‘pluripartidaria’, pues lo más importante no sería convocar partidos sino a personajes con ligazón a partidos inocuos. El voceo de Williams no solo se ampara en la visita sino en la composición del comité de transferencia del Interior: hay tres miembros del que presentó como su equipo de seguridad en la campaña, Remigio Hernani, Vicente Álvarez y Juan Padilla. También hay quienes piensan que en el cast de FP Williams estaría más apropiado para el Ministerio de Defensa que el del Interior, donde más adecuado sería un policía o civil experto en lucha contra el crimen, especialidad que no adorna a Williams. El comité de transferencia bien podría estar preparando el camino para otro.
Conversé con una fuente dirigencial de Avanza y me aseguró que el acercamiento de Williams con FP es enteramente personal. Incluso los miembros de su equipo de seguridad no están asociados al partido. Avanza no ha sido parte de la coordinación de la visita pública de Williams a Keiko. Si hubiera un jale, el partido -según mi fuente- le desearía éxitos a Williams y marcaría una prudente distancia. En el partido también hay sectores antifujimoristas y hasta de centro izquierda, que no son precisamente los que conocimos en su bancada, más recordada por Adriana Tudela o Alejandro Cavero, quien recientemente renunció a su militancia.
Juan Sheput no estuvo en la foto electoral, pero estuvo cerca de Carlos Álvarez, el ex candidato de País Para Todos (PPT). Sheput ha visitado a Keiko y es un probable jale para el ministerio de Trabajo. Si se concretara su fichaje, no sería fruto de un acuerdo con Álvarez, quien tuvo su propia e independiente visita a Keiko, ni con PPT. Sheput no es afiliado al partido, fue candidato a senador y apoyó a Álvarez desde su posición de invitado. Si lo viéramos juramentar se confirmaría que FP también busca ministros con experiencia en el rubro elegido (fue ministro en esa cartera en el 2005) pero además voceros para la defensa o escudería política y mediática del régimen.
La foto electoral no solo sirve para fichar posibles ministros, sino construir eventuales respaldos, además de ayudar a limar asperezas internas de los partidos amigos. Veamos el caso del APRA. Keiko recibió la visita de una delegación de veteranos apristas, encabezada por Jorge del Castillo, Mauricio Mulder y Omar Quezada, acompañados de personalidades ‘ministeriables’, pues fueron ministros del segundo gobierno de García. Allí estaban el ex ministro de Salud de PPK, el aprista Abel Salinas Rivas, y dos ex primeros ministros de Alan 2, José Antonio Chang y Rosario Fernández. Chang es, además, actual rector de la Universidad San Martín de Porres y conoce bien a Keiko.
La idea de la foto quedó coja, pues faltaba el ex candidato Enrique Valderrama. Días después, Keiko recibió a Enrique a solas, restañando así la vibra infraterna. Pero, al parecer, la escogencia ya estaba hecha al margen del ex candidato de la juventud aprista. Hay varias señales de que Chang, quien a la vez que primer ministro fue ministro de Educación (Minedu) de García 2, podría ser fichado nuevamente en esa cartera. A la cabeza del comité de transferencia está Luis Aleman Nakamine, quien fue jefe de la oficina de asesoría jurídica del Minedu durante la gestión de Chang y luego este lo fichó como su secretario general en la PCM. Luego, Aleman, ya con otro ministro, pero con resolución firmada por Chang como PCM, ascendió a viceministro de Gestión Institucional del Minedu. Podríamos especular que, si no es Chang el fichado, podría ser alguien sugerido por él para reforzar desde un foro como la USMP la ‘batalla cultural’ del fujimorismo contra sus antis, contra la PUCP y contra sus fantasmas.
La idea del gabinete ‘pluripartidario’, poniendo el acento en el peso técnico y en los matices políticos de los ministros fichados; más que con alianzas explícitas con sus partidos de origen o referencia, va cobrando sentido. Los fichados no naranjas convivirán, por supuesto, con naranjas plenas. Luis Galarreta, primer presidente, parlamentario andino electo y secretario general de FP, es el gran voceado para ser primer ministro. Mis fuentes coinciden en ello y no encuentro indicios en otro sentido. El peso fujimorista de Galarreta es una razón adicional para acentuar el enfoque pluripartidario que podría incluir al presidente de un partido tradicional que no saltó la valla, el PPC.
Carlos Neuhaus, presidente pepecista, participó en el debate técnico en el rubro de infraestructura. Se le convocó como un aliado con peso técnico propio. Ha sido voceado como posible ministro de Transporte, pero no encontramos muchas señales claras al respecto. Más señales se dan a favor de Rafael Rey, un viejo aliado del fujimorismo, para esa cartera. Si el elegido fuese Neuhaus, sería inevitable ver una suerte de alianza explícita, lo que nos aleja de la foto electoral y del rasgo ‘pluripartidario’ que reforzó Keiko en su discurso de entrega de credenciales el miércoles pasado cuando dijo que en su gabinete no importará ‘la militancia partidaria’. Es decir, no buscan alianzas partidarias sino amplitud política con base técnica.
Algunos ministerios quedarán en dominio naranja. Es probable que ello suceda con el sector Salud, tanto el Ministerio de Salud (Minsa) como con Essalud (el seguro social), adscrito a Trabajo. El médico José Recoba, quien participó en el debate técnico en el rubro Salud, u otro personaje ligado al partido, asumiría esa cartera. Marco Vinelli, aunque no es afiliado al partido, ya es un cuadro técnico orgánico a FP. Participó en el debate técnico en el área de agricultura, jefaturó al equipo de plan de gobierno y ahora está al mando de todo el proceso de transferencia. Es muy probable que se encargue del Midagri (Ministerio de Agricultura y Riego), si supera el escrutinio a las investigaciones abiertas por su pasado en ese mismo ministerio.
Los ministros en potencia, ya designados, se han comprometido a guardar silencio; incluso, se han cuidado de no aparecer ellos mismos en las comisiones de transferencia. Elmer Cuba, por ejemplo, en el bolo del MEF, ya no aparece como invitado frecuente para hablar de economía. Puede haber cambios de última hora; pero se mantendrá la idea del gabinete ‘pluripartidario’ inspirado en la amontonada foto de los pequeños rivales cuyos partidos sucumbieron en el matadero electoral.
Fuente: elcomercio.pe