El golpe y el perdón

El Congreso ni siquiera ha empezado propiamente sus funciones y un primer escándalo mayúsculo ya empaña su imagen. No pasó ni una semana desde que juró el cargo Julián Pérez Mallqui, diputado por Juntos por el Perú (JP), para que sea luego detenido en la comisaría de San Miguel por una presunta agresión física y psicológica contra su expareja. Ayer, Pérez salió en libertad tras dos días de detención, pero las indagaciones continúan. La Fiscalía Suprema de Familia ya abrió una investigación preliminar en su contra.

Como El Comercio informó, el diputado por Cusco arrastraba tres sentencias al momento de la elección por violencia familiar, lesiones culposas y falsa declaración, de modo que estos espacios de comisarías y citaciones fiscales no son nuevos para él. Eso, no obstante, no le impidió mentir a este Diario cuando, durante una llamada mientras se encontraba en la comisaría, negara estar detenido y afirmara que solo había asistido para brindar declaraciones.

Mientras la fiscalía avanza las pesquisas por su lado, en el frente político JP arrastra los pies. A pesar de que la policía intervino en el domicilio tras la llamada de la víctima, su vocero, el diputado Ernesto Zunini, indicó que no había flagrancia en la detención de Pérez (no queda claro exactamente qué esperaba Zunini que vea la policía en un caso así para ser considerado flagrancia). Por eso, su bancada no había gatillado una suspensión inmediata, y porque, además, según él, el asunto “no estaba en sus manos”, sino en manos de la fiscalía. Agregó con soltura que la segunda agresión de Pérez –cometida en la comisaría– era responsabilidad de la policía.

Si bien JP anunció que el viernes tomarían una decisión sobre el caso de Pérez, al cierre de esta edición todavía no se conocían resultados. Eso de por sí podría ser ya una indicación sobre hacia dónde se inclina la agrupación política. El partido, conviene recordar, ya carga con una cuota de responsabilidad no menor al haber acogido a alguien con los antecedentes de Pérez en la lista parlamentaria. En cualquier caso, ahora la actitud condescendiente y dilatoria de JP con su legislador no debe ser pasada por agua fría. La misma bancada que se mostró tan tajante y expeditiva con su senadora Silvana Robles por una supuesta “deslealtad” durante la elección de la Mesa Directiva del Senado ahora pide paciencia para un caso relativamente claro y muchísimo más grave. Pega y podemos perdonar, vota diferente y seremos implacables. Vaya mensaje para la bancada de izquierda progresista y tolerante.

Fuente: elcomercio.pe

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