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El Dominical convoca a escritores de Argentina, Colombia, Ecuador, México, Panamá y Uruguay para que den cuenta de cómo sienten sus países en el Mundial, las tradiciones futboleras en la literatura de sus países y los problemas que advierten antes del pitazo inicial.
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Estas son las dos preguntas que les planteamos a los autores:
- ¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
- ¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
A continuación, las respuestas de nuestros convocados:
¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
La ficción futbolera argentina se lleva mejor con el relato breve que con la novela. Es más difícil sostener el parentesco entre el fútbol y la novela que con esa cosa breve, contundente y emotiva que tiene el cuento. Y el cuento en la tradición literaria del Río de la Plata es muy importante. Con ese antecedente, hay dos escritores, Roberto Fontanarrosa y Oswaldo Soriano que son, para mí, los que habilitan el fútbol como campo literario en el cuento de fútbol. Soriano como un novelista prestigioso que se permite escribir cuentos de fútbol. Y Fontanarrosa, uno de los humoristas gráficos más importantes de la Argentina, hace lo mismo. Ellos erosionan el viejo prejuicio intelectual con relación el fútbol. Esta tradición literaria del relato breve y la legitimación de autores consagrados allanó el terreno para los que vinimos después, cuando los autores de mi generación se permitieron escribir cuentos de fútbol en la década del 90. Lo que ha pasado en el último tiempo en la Argentina es que la ficción futbolera ha retrocedido. Se ha pasado al ensayo y a la biografía. Allí, los periodistas deportivos de buena pluma han venido a ocupar ese espacio.
¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
Es una incógnita. Te diría que los argentinos esperamos que la selección se ubique entre las ocho semifinalistas. Si queda fuera de ellas, ahí diríamos que estuvo floja. Pero puede pasar cualquier cosa. También es cierto que la felicidad de Qatar fue muy profunda, y dejó al hincha argentino en ese infrecuente lugar de la gratitud y de la serenidad. En este mundial llega un Messi ya definitivamente en el atardecer de su carrera. Por eso tengo la sensación de que este será un mundial para que lo disfrutemos con una serena gratitud, que no es una actitud habitual entre los argentinos. Esa mansedumbre la detecto a mi alrededor. No sé si será así o yo estoy excesivamente zen.
¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
El fútbol en las letras colombianas no siempre aparece con la camiseta puesta y los guayos embarrados. El periodismo ha hecho una buena tarea, recuerdo esa gran crónica “El árbitro que expulsó a Pelé” de Alberto Salcedo Ramos, que narra el insólito incidente donde el exárbitro Guillermo “El Chato” Velásquez, expulsó a Pelé en 1968, durante un partido amistoso entre la Selección Colombia y el club brasileño Santos. El árbitro tuvo que salir escoltado por la policía; del mismo autor recomiendo también “El fútbol de Las Regias”, crónica sobre el primer club de fútbol de travestis del mundo, fundado en Cali. En ficción me gustan los cuentos de “Tardes de fútbol”, de José Arcadio López, escritos con pasión. El fútbol ha servido, sobre todo, para hablar de la infancia, de la memoria, de la calle, es una especie de novela verbal colectiva, escrita con goles, tragedias y celebraciones exageradas.
¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
Colombia llega con esa mezcla tan nuestra de esperanza desbordada y realismo mágico: algunos ya están haciendo cuentas para la final, otros apenas esperan no sufrir un infarto, porque aquí antes del partido somos campeones del mundo, durante el juego somos técnicos frustrados y cuando termina somos filósofos explicando por qué todo salió mal. Las expectativas son altas, pero también existe la prudencia de saber que un Mundial no se gana con entusiasmo de cafetería sino con fútbol, concentración y un poco de esa misteriosa buena suerte que aparece cuando uno más la necesita.
¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
Existe, pero quizás no lo suficiente. Este es un país que mama fútbol y que, en medio del caos que vive, hace espacio para ver y celebrar el Mundial como si todo estuviera bien. Entre la narrativa, la crónica y el ensayo hay libros que usan al fútbol como lugar de encuentro y metáfora de la pasión. Pienso en las novelas Sábados de fútbol, de José Hidalgo Pallares y Descartable, de Andrés León, que recuperan el valor comunitario del fútbol. En La muerte de Tyrone Power en el Monumental de Barcelona, de Miguel Donoso Pareja, el deporte es la base de un policial que nos revela lo complejo de la justicia. Pienso también en las crónicas de Esteban Michelena. Pero si se trata de celebrar un libro, este es ¡Viva el fútbol! La historia del fútbol ecuatoriano, de Edna Iturralde: un repaso entretenido por momentos, anécdotas y definiciones que explican el proceso que este deporte siguió en el país.
¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
La expectativa de una buena participación siempre está, sobre todo porque desde el Mundial del 2006, que llegamos a octavos, no pudimos avanzar más. La sensación que se tiene hoy es que hay grandes jugadores, que tenemos defensa y que jugamos acorde a estos tiempos. Pero por ahí nos falta un goleador. Está Enner Valencia, claro, pero aun así, hay cierta idea de que todavía nos falta una pieza.
¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
El futbol sí tiene presencia en la literatura mexicana. Sin embargo, curiosamente no es un asunto que atraiga a millones de lectores. Los aficionados prefieren, abrumadoramente, ver los partidos que leer libros acerca de ellos. Incluso la prensa deportiva escrita sigue siendo centenares de veces más leída que la literatura futbolera. Pero igual esa literatura existe, en especial dentro de la crónica y los libros para niños y jóvenes. En el primer grupo, el ejemplo más conocido es por mucho el de Juan Villoro, que ha participado incluso como corresponsal en varios mundiales. En el segundo, me gustan libros como Desde los ojos de Lucas, de Juan Carlos Quezadas, o Tres caídas y un salto al mar, de Esteban Hinojosa Rebolledo. Un libro que me parece una curiosidad interesante es Cámara húngara de Javier García-Galiano, de las poquísimas novelas de futbol para adultos que se han publicado en México.
¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
La eterna aspiración de la Selección Mexicana es llegar al “quinto partido”, es decir, pasar a los cuartos de final. No lo ha logrado ni una vez desde hace cuarenta años, en el Mundial de México 86. Así que los aficionados desean lo mismo, aunque con una especie de fatalismo muy mexicano que les hace desesperar de que alguna vez vuelva a suceder. Hay toda una mitología del “ya merito”, el fallo trágico que nos arrebata invariablemente la posibilidad de seguir adelante, y ya no digamos de acercarnos a ganar el torneo. Creo que nos hemos acostumbrado tanto a las frustraciones que hasta hemos llegado a preferirlas. Además, en México hay cierto enojo porque las obras de remodelación que se están haciendo en muchas ciudades sede (y en especial en la Ciudad de México) son vistas por una buena cantidad de personas como únicamente cosméticas, para dar una apariencia de gentrificación mientras otros problemas importantes del país se quedan sin atender.
Por cierto, La FIFA se ha vuelto mucho más estricta en la explotación de su propiedad intelectual y está exigiendo el pago de licencias para actividades y uso de sus marcas alrededor del Mundial que antes eran toleradas en México, incluyendo la proyección de partidos por televisión en bares y restaurantes. Esta era una costumbre de muchos años y es la causa de que en muchos locales comerciales por todo el país haya siempre pantallas con eventos deportivos. Ahora sólo podrán exhibirlos (y ganar dinero de los clientes que vayan a ver) si pagan la licencia correspondiente, lo que ha provocado descontento. Una opinión común (subjetiva, quizá, pero real) es que el Mundial “se siente” más lejano que en otras ocasiones, menos accesible para la mayoría.
Como este mundial se va a celebrar de manera conjunta con Estados Unidos y Canadá, viene con problemas muy particulares. Aunque el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha tratado de sobornar y halagar a Donald Trump de todas las formas posibles, éste sigue lanzando amenazas xenofóbicas muy intensas. Su gobierno ha declarado que pondrá a sus pelotones antimigrantes (el ICE) en todos los estadios de aquel país para “detener ilegales”, y también acosa a la selección de Irán, so pretexto de que ese país está en guerra contra Estados Unidos e Israel. Nada de esto va a afectar directamente a los partidos mexicanos, pero seguramente va a hacer daño a la imagen del Mundial y quizá hasta a reducir sus ganancias en general.
¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
En términos generales, el fútbol es un recién llegado en el panorama del deporte panameño. Aun así, nos ha dado satisfacciones enormes en los últimos años. Durante mi adolescencia, el boxeo, el béisbol e, inclusive, el baloncesto, eran capaces de vaciar las calles y llenar algún recinto. Hoy solo interesan medianamente. Esto sugiere que, aunque nuestras letras están pobladas de boxeadores (yo mismo escribí un cuento basado en un boxeador y su sombra) y beisbolistas (el habla coloquial panameña está colmada de expresiones como “la botó del campo” o “ya se ponchó”), los futbolistas no tardarán en llegar. Ya ha comenzado a ocurrir. Si pensamos en el fútbol como proveedor de símbolos, se entrevé en la obra de Neco Endara, a través de rituales de masculinidad, el azar o la vida misma. También se aborda de modo similar en algunos cuentos de David Robinson o los de A Morales Cruz. En lo documental o periodístico, hay muchos más ejemplos.
¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
¿Qué expectativas tenemos? Todas y ninguna. Sentimos que ya ganamos. Pase lo que pase, nos creeremos triunfadores. Y es un poco parte de nuestra idiosincrasia, para bien o para mal. A modo de ejemplo, recordemos el primer gol que anotamos durante un mundial, el de Rusia. Era un partido insalvable: Inglaterra nos apaleaba seis goles a cero. Pero ese gol, nuestro primer gol en un mundial de fútbol, fue vitoreado hasta hacer temblar el estadio Nizhi Novgrod. Si superamos la primera ronda en esta nueva incursión mundialista, no sé cuál será la magnitud de la reacción. Secretamente, queremos ir en contra de la lógica y acercarnos lo más posible a los primeros lugares.
¿Existe una tradición futbolera en la literatura de tu país?
Históricamente, el fútbol, la literatura y la intelectualidad no se han llevado del todo bien, aunque tenemos a Eduardo Galeano y otros autores que han escrito algún cuento de fútbol, recogidos en varias antologías. Horacio Quiroga escribió un cuento sobre un jugador que se suicida en la cancha. Y en los últimos tiempos, aparecieron autores que se han dedicado al fútbol también en la literatura infantil y juvenil. Tenemos dos ex jugadores de futbol que se dedicaron a escribir sobre fútbol: Daniel Baldi quien tiene incluso una película que se llama “Mi mundial”, a partir de uno sus libros, y Agustín Lucas, en cuya poesía aparece mucho el fútbol. Yo escribí un libro sobre el Club Nacional, que cuenta para niños historias del equipo. Pero fue porque me convocaron para hacerlo, no fue algo que surgió de mí. Asimismo, hay libros sobre gestas futbolísticas, sobre los triunfos históricos, más bien de tipo ensayístico.
¿Cómo llega tu selección al mundial? ¿Qué expectativas ves en la gente?
Si bien no estoy muy pendiente de la selección. yo no veo que haya demasiadas expectativas. Uruguay no tiene un gran equipo. Este año ha tenido problemas con el técnico, que renunciará cuando vuelvan del mundial, sea cual sea el resultado. No se trata de aquella selección del 2010, que tuvo a toda la gente muy enganchada. Como siempre, el fútbol rinde, tiene las empresas atrás y los canales de televisión. Seguramente la ciudad se va a paralizar como ha pasado en todos los mundiales, pendientes de los partidos. Pero no hay mucha expectativa de conseguir un buen resultado. Si bien en las eliminatorias se clasificó con tranquilidad, el equipo, más allá de algunas individualidades buenas como Federico “Pajarito” Valverde o Darwin Núñez, no se ve firme. La gente está enganchada, aunque sin grandes expectativas.
Fuente: elcomercio.pe