Érase una vez un pueblo bello, cuyos habitantes estaban gobernados por un grupo de enanos. Se decidió buscar un nuevo líder, pero se puso como condición que fuera otro enano quien alcanzara la llave del poder, la que se encontraba en la cima de una elevada montaña. Se buscó deliberadamente promover la participación de muchos competidores enanos.
A cada uno se le entregó una escalera para que alcanzara el objetivo. Los contrincantes decidieron competir con campañas, mensajes confusos o alianzas temporales entre clanes rivales. De esta forma, cada vez que un clan crecía un poco, surgía alguna situación que lo diluía, y se debilitaban mutuamente. Todo esto ocurrió hasta que decidieron cambiar de estrategia y unirse para construir una gran escalera entre todos los enanos, que superara en fuerza y alcance al tradicional grupo que mantenía el poder.
A lo largo del cuento, se advierte que los demás clanes de enanos intentaban subir, pero siempre se encontraban con un recorte o con una barrera que solo quien controlaba el poder les impedía superar. Daba la apariencia de que todos competían, pero la cima era inalcanzable, pues mientras más divididos iban, más difícil sería la victoria. Fragmentar a los competidores es una estrategia para debilitar la conquista del poder. Al final, los enanos advirtieron que, sin importar cuántas escaleras se corten, siempre existía una guía invisible que impedía conquistar ese poder, y descubrieron que la fuerza para alcanzarlo no está en la dispersión de los votos ni en la fragmentación, sino en la unión entre todos los excluidos.
La historia no solo habla de que la unión hace la fuerza, sino que advierte que, en toda sociedad organizada entre una minoría que dirige y una mayoría que es dirigida, se debe observar no solo quiénes integran la élite de gobierno, sino la calidad de su camuflaje para ejercer el poder bajo la sombra.
La segunda vuelta electoral
En nuestro país, también estamos buscando nuevos líderes que lo dirijan. Se trata también de una competencia entre enanos. Se ha buscado licuar la oferta electoral entre 35 competidores, de tal manera que las preferencias electorales aparezcan diseminadas y no logren hacer sombra a los grupos políticos que gobiernan desde el Congreso, uno de ellos de manera especial. ¿Cómo prevalecer en un escenario donde las preferencias de los electores son mínimas? ¿Cómo sobrevivir y reinar cuando se es un enano? La respuesta es sencilla: hay que generar reglas que alienten la fragmentación de ese escenario, de tal manera que ningún competidor haga sombra, para seguir manteniendo el reinado de los enanos.
Los enanos finalistas tienen que convencer a sus electores de que son los mejores líderes para dirigir el país. Los programas de gobierno no garantizan su cumplimiento, como lo demuestra el caso de Alberto Fujimori. Su oferta electoral terminó virando hacia el programa de gobierno de Vargas Llosa; Ollanta Humala transformó su programa en una simple hoja de ruta; Vladimir Cerrón terminó abrazándose, aliándose con el fujimorismo y gobernando desde el Congreso.
Dicho en otras palabras, se aprecia que organizaciones nacidas para representar al pueblo acaban formando su propia casta administrativa, sin atender las promesas electorales vinculadas con las reformas estructurales que ofrecieron al país y a sus electores.
Hay problemas centrales en la agenda del debate público. Dice el IEP, en una encuesta nacional de marzo del 2026, que el 41% considera que la inseguridad es el principal problema que afecta a los ciudadanos. El INEI recuerda que, en el IV trimestre del 2025, el 36,6% de la población del país presentó déficit calórico. En Lima Metropolitana, esta condición deficitaria afectó al 40,4% de la población. A pesar del modelo económico impuesto, la pobreza continúa. El INEI señala que Cajamarca se mantiene como la región con mayor tasa de pobreza, al superar el 40% de su población, seguida por Loreto y Puno. La pobreza está ligada a la agricultura familiar, la falta de servicios básicos y la conectividad.
Al igual que en el cuento de los enanos, la élite gobernante prefiere la democracia porque no necesita eliminar el conflicto, solo administrarlo. No necesita silenciar a la multitud, sino fragmentarla. La élite domina porque logra que su visión del mundo parezca la única razonable, madura o responsable. Lo demás será infantil, radical, inviable, populista, extremista o peligroso para la estabilidad.
Sin embargo, la realidad es diferente. En la encuesta elaborada por IEP y el Instituto Bartolomé de las Casas, de marzo del 2026, el 37% menciona el fortalecimiento del Estado como lo más importante para salir adelante; el 49% votaría por un candidato que promueve grandes cambios; y el 52% menciona que hay mucha diferencia entre Lima y las demás regiones en cuanto a las oportunidades de desarrollo.
El estudio sostiene que esta percepción es mayor en jóvenes de 18 a 39 años, entre quienes pertenecen a los niveles socioeconómicos A, B y C, así como entre quienes cuentan con educación superior. A todo ello se agrega la poca fe que se tiene en el modelo político. El 53% considera que estas elecciones mejorarán poco o nada sus condiciones de vida. Hay, definitivamente, insumos contundentes para debatir qué país queremos construir.
La bancada 'cero'
Las reglas que se han impuesto para construir la representación parlamentaria niegan a un considerable número de electores tener un escaño. Me explico: la ONPE reporta que, al 80,94% de la votación nacional para la elección de la Cámara de Senadores (Distrito Electoral Único), existen 4.120.353 votos nulos y blancos. En ese conteo, el partido político Fuerza Popular (FP) ha obtenido 1.809.310 votos válidos (14,717%); esto es, los votos nulos y blancos superan casi tres veces los votos válidos que ha obtenido FP en el Senado, como primera fuerza política.
Desde que nos constituimos como República se ejerce una democracia representativa; esto significa que nuestra voluntad colectiva ciudadana se va a expresar en la composición del Congreso. Sin embargo, hay un sector de la población, 4.120.353 personas, que no está representado en esa composición.
Se trataría de la 'bancada cero', integrada por escaños vacíos, en proporción al rechazo a los candidatos de la oferta electoral. El elector lo expresa viciando su voto o votando en blanco. Este rechazo debe estar representado en el Congreso, con escaños no ocupados, con escaños vacíos, porque es la foto de la voluntad ciudadana. No obstante, se maquilla la realidad. La elección se reparte estrictamente entre los votantes que expresan adhesión a determinados grupos políticos. Para el diseño de este sistema, no hay otra opción que elegir entre los candidatos que postulan; por ello, esta regla debería transformarse.
Si se estableciera que los votantes 'cero' tuvieran una bancada, con escaños 'cero', tendríamos una representación que respondería a la voluntad del elector.
Siempre he sostenido la necesidad de hacer reformas profundas en el ejercicio político y esta es una de ellas: el escaño vacío para la representación de votos inválidos. Ello motivará que los grupos políticos se esfuercen en presentar candidatos con una selección más rigurosa, que motive al ciudadano a elegirlos y a no seguir construyendo una representación entre enanos que terminan convirtiéndose en gigantes, de espaldas al pueblo.
Fuente: larepublica.pe