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La imagen de científico exitoso que proyecta en redes y entrevistas colisiona con los registros fiscales y judiciales. Jorge Gavidia, senador electo del Partido del Buen Gobierno, arrastra una sentencia por estafa, dos por alimentos, dos impedimentos de salida del país y una nueva reincidencia fiscal por estafa agravada por la que tuvo que llegar a un acuerdo el año pasado.
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Gavidia, biólogo de profesión, fue condenado en el 2014 por el delito de estafa en el ámbito de una sociedad privada. El caso surgió a partir de un acuerdo que formó con el médico Luis Taxa Rojas para importar equipos coreanos para el diagnóstico de cáncer de cuello uterino. El médico oncólogo lo denunció por no cumplir con el acuerdo mientras Gavidia se encontraba en Corea del Sur. Cuando el hoy electo senador regresó a Perú aceptó su responsabilidad y fue sentenciado a cuatro años de prisión suspendida.
Tres años después, en 2017, Jorge Gavidia fue registrado en un parte policial acusado por Cindi Soto, presidenta de la Asociación de Productores Yaneshas. Ella solicitó apoyo a la Comisaría de Villa Rica cuando este era gerente de Chunghaemaru Perú S.A.C. La dirigente dijo que el virtual senador le había exigido el desembolso de dinero en efectivo adelantado para la compra de una tostadora de café infrarrojo, pero que ante la de desconfianza despertada, fue a la PNP para identificarlo.
“Se presentó como un científico que había estado en el extranjero. Yo confié”, relata Julio Surco Hachiri, conocido empresario y presidente de PYME Perú. Según su testimonio, le depositó S/ 9.500 a Gavidia para la compra una lámpara infrarroja que nunca recibió. Aunque Gavidia se había ofrecido a traer rápido la maquina; pero, tras recibir el dinero, comenzó a postergar la entrega.
“Decía: ‘mañana te lo traigo, pasado mañana’. Así pasó más de un año. No daba la cara”, afirma. Cansado de la espera, el empresario acudió a un abogado y presentó la denuncia. El caso avanzó hasta que Gavidia, ante la Fiscalía aceptó su responsabilidad y se acogió al “principio de oportunidad” para evitar volver a ser sentenciado.
Como parte del acuerdo, el virtual senador se comprometió a pagar S/ 14.000 a la víctima. Sin embargo, no ha cumplido con la reparación a pesar de que se le dieron seis meses más de tolerancia.
Consultado por El Comercio, Gavidia reconoce el delito por el que ya fue sentenciado. “Yo tengo culpa. Lo acepto”, admite.
En relación al segundo caso, –registrado en Villa Rica– indica que se trata de una “falsa acusación” realizada por una dirigente indígena “deshonesta”. Mientras que consultado por su sanción más reciente, Gavidia minimiza el incumplimiento. “Falta pagar solo 2.000 soles… es un acuerdo anticipado, no hay condena”, sostiene.
Sin embargo, el acta fiscal establece que, de no cumplirse el pago, su proceso puede derivar en una nueva acusación, con una nueva sentencia.
De hecho, este Diario pudo conocer el denunciante ya envió un escrito para el caso sea reabierto. “Había quedado en que me esperen unos días, tuve que cambiar mi empresa por esto del Senado”, se justifica Gavidia.
El senador electo asegura que Jorge Nieto conoce sus antecedentes. “Totalmente. Tan transparente es nuestra relación que no solo los conoce; sino que yo le anticipé que tengo problemas privados”.
Y es que –además de los procesos por estafa– Gavidia tiene otras dos sentencias por alimentos y, en 2017, el sistema Esinpol reveló que tenía dos impedimentos de salida del país vigentes por el delito de omisión de asistencia familiar.
De hecho, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) lo increpó por omitir declarar sus sentencias. Gavidia explica que lo hizo porque los formatos no eran “amigables”.
El futuro senador admite que su situación fue solucionada gracias al personero legal del Partido del Buen Gobierno. “Él me ayudó y demostró que yo lo había puesto en otro lado. Luego el JNE me mandó un documento confirmando que ya estaba apto para candidatear”.
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Fuente: elcomercio.pe