Eryc Castillo, el nuevo Rayo de Matute y qué pasó con el VAR: crónica del 3-1 de Alianza imbatible en Matute ante Sullana

Hay historias que comienzan a repetirse hasta convertirse en tradición. En Matute, una de ellas ya tiene nombre propio: Eryc Castillo corriendo hacia el arco rival, eludiendo defensores y celebrando frente a una tribuna rendida a sus pies. El ecuatoriano volvió a ser el hombre decisivo en la victoria de Alianza Lima por 3-1 sobre Alianza Atlético, un triunfo que permitió a los blanquiazules recuperar momentáneamente la cima del Torneo Clausura y mantener intacto el invicto en casa. Pero más allá del resultado, la noche volvió a pertenecerle al extremo que llegó en silencio y hoy se ha convertido en el nuevo “Rayo de Matute”.

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El reloj marcaba apenas 14 minutos cuando apareció la jugada que ya parece una postal repetida. Un rebote dejó la pelota servida en la frontal del área y Castillo hizo lo que hacen los futbolistas que atraviesan un momento especial: resolvió con una naturalidad desarmante. Enganchó, dejó en el camino al arquero Steven Rivadeneyra y definió con el arco a su disposición. Era el primer golpe de Alianza y el quinto gol del ecuatoriano en apenas tres fechas del Clausura. Son números de delantero de élite para un extremo que atraviesa el mejor momento de su carrera.

Después llegó una escena que ya forma parte de su sello. Castillo levantó las manos al cielo y, con gestos, volvió a enviar el mismo mensaje que repite después de cada anotación: “No fui yo, fue Dios”. Acto seguido buscó a Fernando Gaibor, su compatriota y mejor amigo dentro del plantel. Ambos se fundieron en un abrazo mientras el resto de sus compañeros se sumaba a la celebración. Desde las cuatro tribunas, prácticamente colmadas por más de 30 mil hinchas, bajó un solo grito: “¡Corazón Alianza Lima!”.

Entonces llegó otro de esos momentos que solo se viven en Matute. Mientras Castillo seguía celebrando, la voz oficial del estadio rompió el estruendo con una frase que hizo explotar al recinto de La Victoria: “¡Todavía queda veneno!”. La referencia al apodo del ecuatoriano provocó una ovación ensordecedora. El delantero respondió con una sonrisa cómplice. Hoy, cada vez que toca la pelota, el estadio siente que algo puede pasar. Y casi siempre termina ocurriendo.

Alianza Lima sumó 7 puntos en tres partidos y es, momentáneamente, líder del Torneo Clausura. (Foto: LFP)

El partido, sin embargo, estuvo lejos de resolverse con facilidad. Alianza Atlético encontró el empate a los 28 minutos por intermedio de Ingratti, quien aprovechó un error del arquero Alejandro Duarte para silenciar momentáneamente Matute. El gol volvió a exponer un problema que empieza a repetirse en el equipo de Pablo Guede. Si durante el Torneo Apertura la solidez defensiva fue una de sus mayores virtudes, en el Clausura los íntimos han recibido goles en todos sus encuentros. Sport Huancayo, Comerciantes Unidos y ahora el cuadro sullanense encontraron la manera de vulnerar un arco que antes parecía inexpugnable.

La respuesta blanquiazul llegó en el inicio del complemento y tuvo como protagonista, una vez más, a Castillo, aunque esta vez acompañado por la polémica. A los 51 minutos, Fernando Gaibor sacó un potente remate que se desvió en el taco del ecuatoriano antes de impactar en la mano de Williams Guzmán y terminar dentro del arco. La jugada obligó a una larga revisión del VAR para determinar si existía una infracción previa. Tras varios minutos de incertidumbre, el árbitro validó el tanto y desató el desahogo de todo Matute. Aunque en la tranmisión informaron que el árbitro decretó autogol, la cuenta oficial de la Liga 1 le dio el tanto a la ‘Culebra’.

Finalmente, a los 79′, Jairo Vélez sentenció el 3-1 definitivo con un remate que acabó con cualquier intento de reacción visitante.

Cuando el partido llegaba a su final, Pablo Guede decidió retirar a la gran figura de la noche. Castillo caminó hacia el banco mientras todo el estadio se ponía de pie para despedirlo con una ovación. Fue el reconocimiento de más de 30 mil hinchas a un futbolista que ya suma 14 goles en la temporada, superando los 12 que había convertido durante todo el 2025. Su presente explica buena parte del gran inicio de Alianza Lima en el Clausura, donde los íntimos ya acumulan siete de nueve puntos posibles. La ilusión crece al ritmo de sus goles. Aunque Guede sabe que, mientras el ataque vuela impulsado por el “veneno” de Castillo, todavía queda una tarea pendiente: recuperar la firmeza defensiva que convirtió a su equipo en campeón del Apertura. Porque para soñar con otro título, Alianza necesitará tanto de los goles de su nueva figura como de la seguridad que, por ahora, parece haber extraviado.

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Fuente: elcomercio.pe

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