En el Perú, detrás de cada estadística sobre cáncer hay una persona, una familia y una historia. Sin embargo, para miles de pacientes la enfermedad no es el único desafío: también lo es la desigualdad para acceder a la atención. Muchos deben abandonar su hogar, recorrer cientos de kilómetros y asumir costos que no pueden afrontar para recibir un tratamiento que nunca debería depender del lugar donde viven.
Esta realidad no puede seguir siendo parte de la normalidad.
Por ello, desde Unos Días con Bobby saludamos la aprobación de la Norma Técnica de Salud de la Unidad Productora de Servicios de Salud Radioterapia del Ministerio de Salud (Minsa), oficializada mediante resolución ministerial el 24 de julio del 2026, una medida esperada durante más de una década. Su importancia trasciende el ámbito técnico: abre la oportunidad de avanzar hacia una atención oncológica más organizada, descentralizada y equitativa.
Como explica el oncólogo Dr. Diego Venegas, quien lideró la elaboración de esta norma, “lo primero que cambia es la distancia: un paciente con cáncer de Iquitos, Cusco o Piura ya no deberá dejar su hogar durante meses para recibir radioterapia en Lima. Esta norma, fruto de un esfuerzo colectivo, es el primer estándar nacional que permitirá descentralizar el tratamiento y propiciará que los hospitales regionales y los nuevos servicios de radioterapia, públicos, privados o mixtos, se desarrollen con calidad y seguridad”.
Pero ninguna norma transforma una realidad por sí sola. Su verdadero valor dependerá de una implementación sostenida, con presupuesto, infraestructura, equipamiento y profesionales capacitados en todas las regiones del país.
Creemos que el acceso a la salud es un derecho humano fundamental, no un privilegio. Ningún peruano debería ver limitadas sus posibilidades de recibir un diagnóstico oportuno o un tratamiento de calidad por el lugar donde vive, sus recursos económicos, la lengua que habla, su edad, su discapacidad o cualquier otra condición. La diversidad geográfica, cultural y lingüística del Perú debe ser reconocida y respetada, nunca convertirse en una barrera para ejercer este derecho.
En este llamado coincidimos con la Fundación Peruana de Cáncer y con todas las instituciones comprometidas con una atención oncológica más justa.
El gobierno actual, el Congreso de la República, las autoridades del sector Salud, la academia, el sector privado y la sociedad civil tienen una oportunidad histórica: convertir la equidad en salud en una verdadera política de Estado. No basta con responder a las urgencias; es indispensable construir un sistema de salud descentralizado, intercultural y centrado en las personas.
Ese camino ya ha comenzado a construirse. Un ejemplo es el proyecto de ley que declara de necesidad pública y prioridad nacional el establecimiento de unidades móviles especializadas en la detección temprana del cáncer en la mujer peruana, impulsado por la Asociación Mauchis contra el Cáncer, liderada por el Dr. Mauricio León, con el respaldo de organizaciones como Unos Días con Bobby y Lazo Rosado contra el Cáncer de Mama. El dictamen fue aprobado por la Comisión de Salud y Población del Congreso el 14 de abril del 2026 y propone llevar estos servicios a comunidades rurales, altoandinas, amazónicas y de frontera, acercando el primer nivel de atención a quienes enfrentan mayores barreras. Porque la prevención también debe ser descentralizada.
La salud no puede depender del código postal, del idioma ni del nivel de ingresos. El lugar donde una persona nace o vive nunca debería definir sus posibilidades de prevenir una enfermedad, acceder a un diagnóstico oportuno, recibir un tratamiento de calidad o sobrevivir. Convertir el acceso igualitario a la salud en una política de Estado no es solo una meta sanitaria: es un imperativo ético y una expresión de justicia social.
Ese es el país que queremos construir. Y ese es el compromiso al que, desde Unos Días con Bobby, convocamos a toda la sociedad.
Fuente: elcomercio.pe