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Google recibió el jueves 23 una multa de 890 millones de euros por la Unión Europea (UE), que concluyó que la firma tecnológica transgredió la Ley de Mercados Digitales comunitaria al beneficiar a sus propios productos por delante de los de sus competidores.
La sanción se dividió en dos partes, siendo la primera de ellas impuesta luego de que se demostrara que Google Search priorizaba herramientas de la misma compañía, como Google Shopping o Flights e incluso resultados deportivos. Estos aparecían destacados en la parte superior de las búsquedas sobre los de la competencia. La multa supondrá el pago de 460 millones de euros.
La segunda parte del castigo es de 430 millones de euros por restricciones en la tienda de aplicaciones Google Play, donde se impedía a los desarrolladores de ‘apps’ informar a los usuarios acerca de promociones y métodos de pago alternativos fuera de dicha plataforma.
En caso de que los clientes fueran redireccionados a otros sitios, la compañía estadounidense seguía cobrando una tasa sobre esas transacciones, lo que es permitido por la regulación; no obstante, las autoridades europeas consideraron que el monto de dichas comisiones era muy elevado.
La Comisión Europea (CE) defendió la aplicación de las normativas antimonopolio señalando que los productos debían ser elegidos por ser mejores y “no por pertenecer a la empresa detrás del motor de búsqueda” de Google.
“Los consumidores europeos tienen derecho a que los desarrolladores de aplicaciones les indiquen dónde pueden acceder a mejores ofertas, incluso cuando el propietario de la tienda no se lleva una comisión”, sostuvo Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva y comisaria de Competencia de la CE.

La resolución establece que Google tiene un plazo de 60 días para modificar sus lineamientos y garantizar un terreno equitativo para los productos digitales. De no hacerlo, se le impondrán sanciones que pueden llegar al 5% de la facturación anual de la empresa, que se estima fue de un total de 350.000 millones de dólares durante el último periodo contable.
El gigante tecnológico rechazó categóricamente la sanción y su presidente de asuntos globales, Kent Walker, atribuyó la medida a un “pequeño grupo de denunciantes interesados”. El ejecutivo calificó la sanción como un acto que “degradará productos que encantaban a los europeos”, entre los que se encontraban la “visualización instantánea de precios de hoteles, vuelos y restaurantes”.
Medios y analistas internacionales han coincidido en que la resolución de la Unión Europea puede empeorar las relaciones del bloque multinacional con Estados Unidos. El presidente de la potencia norteamericana, Donald Trump, ha amenazado en reiteradas ocasiones con la imposición de aranceles si Bruselas continuaba emprendiendo sanciones que el mandatario consideraba arbitrarias contra las empresas de su país.
MILLONES EN CASTIGOS
La reciente sanción de la UE —equivalente a unos 1.000 millones de dólares— es particularmente alta entre otras similares, pero está lejos de ser el castigo económico más importante que han recibido las grandes empresas tecnológicas.
A lo largo de la última década, ha sido Google uno de los líderes indiscutidos a la hora de apilar grandes amonestaciones monetarias, pero también otras compañías de gran envergadura como Meta han visto de mala gana cómo les imponían penalidades multimillonarias. En esta nota recogemos los casos más notables a lo largo de la última década.
Meta en el 2019 (US$ 5.000 millones)
A pesar de las actuales críticas de Washington a los reguladores europeos, la multa más grande que se ha impuesto a una firma de Silicon Valley en los últimos diez años fue responsabilidad de las autoridades estadounidenses. Durante el 2019, cuando Meta todavía se llamaba Facebook, se ordenó que la compañía pague 5.000 millones de dólares por el escándalo de Cambridge Analytica.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos llegó a la conclusión de que en el 2012 la empresa fundada por Mark Zuckerberg violó los acuerdos de consentimiento con los que se había comprometido a mantener privada la información personal de sus usuarios y a ser transparente acerca de qué personas o instituciones tenían acceso a esos datos.
La investigación determinó que Facebook dio a la empresa de consultoría Cambridge Analytica acceso a información sensible de 87 millones de usuarios sin que estos brindaran su consentimiento. Los datos fueron recabados por medio de una prueba de personalidad y luego fueron vendidos a la firma antes citada para tareas de perfilación política en campañas electorales.
El caso fue histórico porque se trató de la amonestación financiera más alta que se ha impuesto alguna vez a una firma ‘Big Tech’ por el mal manejo de la información personal de sus usuarios.
La resolución ordenó una reestructuración de la junta directiva de Meta, que se vio obligada a crear un comité de privacidad con independencia y en el que Zuckerberg dejaría de tener un control absoluto en las decisiones sobre la materia.
Google en el 2018 (US$ 4.700 millones)
En el 2018, la Comisión Europea penalizó a Google con 4.340 millones de euros por abusar de su posición dominante en el mercado de celulares al imponer por contrato a los fabricantes de equipos Android y los operadores de redes móviles la preinstalación del buscador Google Search y el navegador web Google Chrome.
Esto último era una condición para tener acceso a Play Store, lo que estaba acompañado de la exigencia de no comercializar dispositivos con versiones alternativas de Android y el pago de grandes incentivos para que los aparatos llevaran instalado de forma exclusiva el motor de búsqueda de Google.

La CE consideró estas prácticas como ilegales, argumentando que Google estaba usando su sistema operativo “como un vehículo para consolidar el dominio de su motor de búsqueda”.
En el 2022, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) redujo la sanción a 4.125 millones de euros —aproximadamente 4.700 millones de dólares— y confirmó dicha suma como multa el 2 de julio de este año, poniendo fin a la causa judicial.
Google en el 2025 (US$ 3.350 millones)
La firma estadounidense fue sancionada con el pago 2.950 millones de euros en setiembre del año pasado por prácticas anticompetitivas a favor de sus propios servicios de publicidad digital, sector en el que mantiene una posición de dominio.
Bruselas explicó que Google actuó “en detrimento de los proveedores de servicios publicitarios, anunciantes y editores en línea de la competencia”, entrando en un conflicto de interés para beneficiar a AdX, su plataforma de intercambio de anuncios, dentro la compleja red de subastas de avisos por Internet.
En términos simples, podía decirse que la compañía tenía acceso a todas las instancias de esta competencia, usando esta información para ganar las pujas por los espacios publicitarios. Sitios web y medios digitales que vendían espacios para avisos se veían perjudicados al igual que los anunciantes.
Alibaba en el 2021 (US$ 2.750 millones)
Es el único caso del top 5 de la última década que se produjo en Asia y se trató de una multa antimonopolio del gobierno de China contra Alibaba, plataforma de dicho país que lidera el comercio electrónico global.

Los reguladores del gigante asiático sostuvieron que la empresa fundada por Jack Ma imponía acuerdos de exclusividad a proveedores, restringiendo la libertad de competencia. Según Beijing, si un vendedor abría una tienda en una plataforma rival de Alibaba, esta lo castigaba limitando su exposición y eliminando beneficios.
La multa era equivalente al 4% de los ingresos que tuvo en el 2019 el coloso de las ventas por Internet y se trató del caso antimonopolio más importante que había registrado China.
El alto perfil del caso no solo se atribuyó a una causa estrictamente regulatoria, sino que también se consideró que podría tratarse de una muestra de que al gobierno chino le preocupaba la influencia creciente de sus propios buques insignia tecnológicos.
Google en el 2017 (US$ 2.750 millones)
Hace nueve años Google recibió otra multa de la Unión Europea —por entonces récord— también por abuso de posición dominante en el sector de buscadores, aunque esta vez fue por la preferencia que otorgó a su servicio de compras en línea.
La Comisión Europea apuntó contra Google Shopping, con el que el buscador de la firma tecnológica mostraba varios cuadros consecutivos con fotografías de productos y su respectivo costo.

Las autoridades comunitarias sostenían que esto relegaba a otros servicios de comparación de precios y tiendas a un nivel de visualización secundario en los resultados. La UE señalaba que la compañía había definido esta priorización arbitraria a través de sus algoritmos.
“Lo que Google ha hecho es ilegal según la legislación antitrust de la UE, pues ha denegado a otras empresas la posibilidad de innovar y de competir según sus méritos. Y lo que es más importante, ha denegado a los consumidores europeos una auténtica oferta de servicios y todas las ventajas de la innovación”, dijo al respecto Margrethe Vestager, por entonces comisaria de Competencia de la CE.
Con lo anterior, se decidió un castigo de 2.420 millones de euros (unos 2.750 millones de dólares).
Bonus track: Apple en el 2016
Si se trata de desembolsos de compensación, Apple ha tenido que hacer el pago más grande por parte de una empresa tecnológica de forma compensatoria, a pesar de que estrictamente no se trató de una multa en sentido estricto.
Con la intención de atraer inversión, el gobierno irlandés había otorgado a Apple concesiones fiscales sumamente ventajosas por medio de un acuerdo firmado a inicios de los 90 y que se actualizó en el 2007.
Este régimen permitía a la compañía canalizar sus ingresos fuera de Estados Unidos a través de su representación en Irlanda, pero paralelamente la empresa indicaba que tributaba en el estado norteamericano.
En la práctica esto se traducía en un margen tributario sumamente beneficioso para Apple, pero al ser Irlanda parte del espacio económico común de la Unión Europea las autoridades del bloque consideraron que este marco operativo era ilegal porque violaba el mercado único y la competencia leal en su jurisdicción.
La Comisión Europea ordenó a Irlanda recuperar 13.000 millones de euros (unos 14.800 millones de dólares) de la compañía de la manzana por concepto de impuestos no cobrados.
Pese a que ese dinero ingresaría directamente a sus arcas, el país trató de impugnar la decisión junto a la empresa, pero el Tribunal de Justicia de la UE falló de forma definitiva a favor del reembolso y finalmente se acordó que Apple pagara 10.000 millones de dólares para subsanar la falta.
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Fuente: elcomercio.pe