La presidenta Keiko Fujimori pronunció el último martes su primer discurso como mandataria ante el Congreso de la República. Durante esta primera comparecencia, Fujimori optó por el pragmatismo antes que por el detalle, delineando lo que sería su gestión.
Si bien el de Keiko Fujimori fue un discurso ordenado y corto –y eso ya es decir bastante después de más de cinco horas de mensaje el 28 de julio del año pasado–, hay quienes extrañaron la mención a cómo cumplirá los compromisos ofrecidos, y más de uno ha levantado la ceja al escuchar la propuesta de aumento de la remuneración mínima vital y el anuncio de duplicar el monto de Pensión 65, de S/350 a S/700 bimestrales para los adultos mayores en situación de pobreza extrema.
Un asunto que podría tomarse como una ausencia en el mensaje del martes es la mención específica a las regiones del sur del Perú, donde en las últimas elecciones se ha impuesto la izquierda radical. En todo caso, podría tratarse de una omisión deliberada si tenemos en cuenta que al final de su alocución Fujimori habló de un solo Perú.
“No hay dos Perú distintos; hay un solo Perú, vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie. Asumo el mando con la firmeza que se necesita para gobernar, pero también con la sensibilidad necesaria para escuchar y sanar las heridas de nuestro pueblo”.
¿La presidenta habrá querido de esta manera intentar desbaratar la narrativa imperante en ciertos sectores políticos que se empeñan en promover un enfrentamiento entre Lima y el sur?
Otro aspecto importante que podría abonar en el mismo sentido de inclusión a los ciudadanos de diferentes regiones que se sienten postergados y abandonados por el Estado es la intención, hecha pública en su discurso, de “establecer canales de diálogo con los gobiernos regionales y municipales para incorporar mecanismos eficientes de trabajo coordinado de manera que todos los niveles de gobierno contribuyan, desde su competencia, a las grandes metas nacionales. La finalidad será que los programas y proyectos de todos los niveles de gobierno guarden coherencia, generen sinergias y contribuyan a cerrar las brechas que afectan a las grandes mayorías de compatriotas”.
Si esto se concreta, sería un logro importante en la unidad de un país donde los peruanos de las regiones más alejadas no perciben los beneficios de una economía abierta, porque desgraciadamente sus autoridades locales se han encargado de evadir la responsabilidad directa que en muchos casos les corresponde, y han optado por mirar a la capital de un país injustamente centralista.
Como la presidenta dijo el 28 de julio, “se inicia un cronómetro irreversible”. La población toma nota y empezó el conteo, ya pasaron tres de los 1.826 días.
Las acciones y respuestas deben estar acordes a las altas expectativas fijadas. El cronómetro no para.
Fuente: elcomercio.pe