Macaya Márquez y el día que narró el Mundial del 70 con Chumpitaz: retrato del periodista récord con 18 mundiales

En los pasillos del Mundial 2026 hay futbolistas que nacieron después de que Perú jugara su penúltimo Mundial, el de España 1982. También hay periodistas que cubren su primera Copa del Mundo, todavía sorprendidos por la magnitud del evento. Y luego está Enrique Macaya Márquez. A sus 91 años, el argentino camina por los estadios de Norteamérica como lo ha hecho durante casi siete décadas. Es su Mundial número 18. Una cifra que parece pertenecer más a los libros de historia que al presente. Porque cuando comenzó esta travesía, Pelé era apenas una promesa; hoy, después de haber visto pasar generaciones enteras de campeones, sigue ocupando su lugar en la tribuna de prensa. Y el último lunes vio a Lionel Messi batir el récord de máximo goleador en la historia del certamen.

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En ese recorrido imposible de repetir también aparece el Perú. Macaya fue testigo privilegiado de algunos de los capítulos más importantes de la selección: vio a Héctor Chumpitaz liderar al equipo que maravilló en México 70, presenció los diez goles mundialistas de Teófilo Cubillas, estuvo en la polémica eliminación de Argentina 78 y fue uno de los periodistas que acompañó el esperado regreso de la Bicolor a Rusia 2018. Mientras el fútbol cambiaba de rostro, él seguía allí, observando cómo una parte de la historia peruana también se escribía ante sus ojos.

A los 91 años, Enrique Macaya Márquez seguirá haciendo historia en el Mundial 2026 con DSPORTS. Foto: DSports

Porque si alguien puede decir que vio de cerca la historia grande de la selección peruana, ese es Macaya.

La primera imagen imborrable lo transporta a México 1970. Para muchos, el Mundial más romántico de todos. El torneo en el que el fútbol peruano alcanzó una de sus cumbres más altas y mostró al mundo una generación que todavía hoy despierta nostalgia. Macaya estuvo allí cuando Perú regresó a una Copa del Mundo después de cuatro décadas de ausencia. Estuvo en la zona de prensa viendo a un equipo que jugaba con alegría, talento y personalidad.

Y estuvo, sobre todo, cuando Héctor Chumpitaz dejó de ser únicamente el líder de la selección peruana para convertirse en el célebre “Capitán de América”. Aquella escuadra dirigida por Didí no solo alcanzó los cuartos de final, sino que dejó una huella que continúa viva más de medio siglo después. Macaya fue uno de los periodistas que observó en tiempo real cómo Perú se ganaba un lugar en la memoria colectiva del fútbol mundial.

También fue testigo de otro nombre imposible de separar de la historia peruana: Teófilo Cubillas. Pocos jugadores han brillado tanto en los Mundiales como el “Nene”. Sus diez goles en tres Copas del Mundo siguen siendo una marca extraordinaria y lo mantienen entre los máximos artilleros históricos del torneo. Macaya vio varios de esos momentos. Vio a Cubillas desafiar a las potencias, marcar goles inolvidables y construir una leyenda que todavía resiste el paso del tiempo. Mientras nuevas estrellas aparecen cada cuatro años, el nombre del peruano continúa figurando entre los grandes goleadores de la historia mundialista.

Pero los Mundiales también están hechos de heridas. Ocho años después de México, Macaya volvió a encontrarse con Perú en Argentina 1978. Aquella selección llegó con credenciales importantes y con figuras capaces de competir contra cualquiera. Sin embargo, el torneo quedó marcado para siempre por el recordado 6-0 ante Argentina, un resultado que todavía genera debates, sospechas y preguntas sin respuesta.

Décadas más tarde, Macaya ofreció una mirada que reflejaba su experiencia de testigo directo. “Lo de Perú nunca se sabrá”, afirmó en una entrevista de 2019. Y añadió una convicción que siempre sostuvo: que Argentina ganó aquel Mundial con merecimiento y que la política no influyó en la conquista albiceleste. Fue la opinión de alguien que estuvo allí, observando los hechos desde la cercanía que solo el periodismo de campo puede ofrecer.

La relación entre Macaya y la selección peruana no terminó en el siglo pasado. En Rusia 2018 volvió a encontrarse con la Bicolor. Habían pasado 36 años desde la última participación peruana en una Copa del Mundo y el regreso estuvo cargado de emoción. Otra generación, otros nombres, otro fútbol. Pero el mismo testigo: él.

Héctor Chumpitaz

Desde suelo ruso analizó la campaña peruana y consideró que al equipo de Ricardo Gareca le faltó algo de experiencia y fortuna para avanzar. Incluso destacó el buen partido realizado frente a Francia, futuro campeón del torneo. Su mirada, lejos de la crítica fácil, parecía la de alguien que entendía el enorme valor simbólico de aquel retorno.

“Me gusta lo que hizo Perú. Le jugaron muy bien a Francia. A Perú le faltó un poco de experiencia y suerte, porque ante Francia jugaron bien. Sabemos que lo de Perú era una ambición genuina por el gran trabajo realizado, pero quizá le faltó más experiencia en este tipo de torneos, pero creo que es un paso adelante, el proceso debe seguir. Siento mucho respeto por la gente de Perú”, analizó tras la eliminación peruana del certamen.

Quizás por eso la historia de Macaya también emociona en el Perú. Porque mientras el mundo celebra su récord de 18 Mundiales cubiertos, aquí su figura remite a recuerdos propios: a Chumpitaz levantando la cabeza ante los mejores del planeta, a Cubillas haciendo goles eternos y a una selección que volvió a soñar en Rusia.

En tiempos en los que todo parece acelerarse, Macaya representa algo cada vez más escaso: la memoria viva. Un periodista que vio a Pelé, Maradona y Messi. Que recorrió estadios en cinco continentes. Y que, sin proponérselo, terminó acompañando algunas de las páginas más importantes de la historia del fútbol peruano.

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Fuente: elcomercio.pe

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