Señora presidente: el discurso de toma de mando es una oportunidad para hacernos sentir seguros. Y ese encargo no es nada sencillo. Recibe un país con una tasa de homicidios que supera el umbral de epidemia. En el que las economías ilegales son cada vez más rentables y violentas. En el que ocho de cada diez peruanos teme ser víctima de un delito en los siguientes doce meses. En el que ese delito tiene forma de mensaje de texto frente al cual se siente absolutamente desprotegido.
Los mineros legales de diverso tamaño necesitan sentirse seguros de que podrán aprovechar el fabuloso precio del oro y la creciente demanda de otros minerales. De que podrán pagar impuestos y sentirse tranquilos invirtiendo en las comunidades por las que apuestan. Y de que no será la minería ilegal la que saque provecho de estos incentivos. Esa minería no legal cuyo modelo de negocio se sostiene en la violación de derechos humanos: esa que masacra en socavones, que invade con fusiles de asalto y que explota a sus trabajadores sometiéndolos a condiciones extremas.
Los emprendedores necesitan sentirse seguros de que podrán pagar el préstamo del banco este fin de mes, en lugar de tener que cumplir con algún extorsionador que los amenaza. De que los choferes de sus unidades de transporte o sus pasajeros no serán baleados en alguna ruta. De que sus bodegas podrán vender por las noches sin la necesidad de poner una reja por el temor de ser asaltados. De que el sticker en sus taxis está ahí por un grato recuerdo y no porque pertenezca a alguna organización criminal que los controla.
Y quienes nos cuidan también necesitan sentirse seguros. Nuestros policías, bomberos y equipos de rescate necesitan sentirse seguros de que, cuando suene la alarma, podrán comunicarse entre sí y llegar a tiempo a atender sus emergencias. De que contarán con los equipos suficientes para proteger a los ciudadanos por los que arriesgan su vida, pero también para cuidarse y llegar a casa a salvo. De que esa compra anunciada, la que les permitirá trabajar eficazmente, se concrete y sea transparente. De que el dinero público se destine correctamente a adquirir las herramientas que protegen y salvan vidas.
Señora presidente: la invitamos a pensar con su equipo cuáles serán los párrafos de su discurso que nos harán sentir seguros de todo esto. Y si ese equipo le propone listas de compras, construcción de edificios y estados de emergencia, pídales que tengan un sentido estratégico. Que estén enfocadas en darles seguridad a los mineros legales, a los emprendedores y al propio cuerpo de seguridad y justicia. Que la ciudadanía vea que no son medidas sueltas, y que tampoco se trata de insistir en aquellas que ya sabemos que no funcionan. En el discurso presidencial con el que inicia su mandato, tiene usted la oportunidad de dar una muestra de que el retorno del orden que nos propuso en campaña estará centrado en hacernos sentir seguros.
Desde Hombro a Hombro, gracias al trabajo realizado la semana pasada por las seis mesas de trabajo que desplegamos en coordinación con este Diario, nos permitimos sugerir algunas acciones a nuestro nuevo gobierno, que se traduzca en atención efectiva ante las lluvias.
Sabemos lo que va a pasar, casi con exactitud, como por dónde se va a salir el río o que se van a inundar las cuencas ciegas de Piura.
Por otro lado, no tenemos tiempo para activar todo lo que es necesario para enfrentar las lluvias extremas. Lo que sí podemos hacer es armar un equipo de gestión, que dependa del más alto nivel de gobierno, muy ejecutivo, público-privado, que pueda:
1. Apoyar al Estado en priorizar qué se puede hacer y qué no.
2. Liberar el camino enmarañado de normas que impiden actuar.
3. Adelantar y reforzar almacenes de las direcciones desconcentradas del Indeci, en cada región, para tener los bienes de ayuda humanitaria lo más cerca posible.
4. Tener la información del ‘stock’ de maquinaria pesada del Estado (en el 2023 se compró una muy buena cantidad) y del sector privado.
5. Establecer un sistema logístico ágil con participación de las Fuerzas Armadas y sector privado.
6. Adelantar ‘stock’ de medicamentos en las zonas de impacto para mitigar dengue, chikunguña y cólera.
7. Reforzar el papel del Indeci y de los COER en la primera respuesta, abandonando la nefasta costumbre de asignar un ministro de Estado a cada región.
8. Centralizar las donaciones del sector privado a través de Hombro a Hombro en estrecha coordinación con el Indeci.
Y, por último, y más importante: reforzar con carácter de urgencia la gestión de los nuevos gobiernos regionales y alcaldes que se conocerán en octubre, en todo lo relacionado con la gestión de riesgo de desastres, para que al menos sepan como reportar sus daños y como invertir sus recursos en caso de declaración de emergencia.
Fuente: elcomercio.pe