Ser “inteligente” en tiempos de la IA

La escena merece abrir cualquier conversación universitaria sobre inteligencia artificial (IA): en una entrevista con Bloomberg, Jensen Huang, fundador de Nvidia -una de las empresas líderes en el desarrollo de la IAG actualmente-, definió a una persona inteligente no como alguien que tiene la respuesta correcta a problemas, sino como alguien capaz de adelantarse a las situaciones y, claro está, también a los problemas. ¿Quién es inteligente, entonces, en tiempos de la IA?

La definición de lo que implica ser inteligente hoy en día para alguien como Huang supone reconocer que la solvencia técnica es una habilidad a la que ya no deberíamos darle tanta pompa, siendo que claramente la IA hace mejor que nosotros muchas tareas vinculadas a ella.

Huang habló de alguien con astucia técnica, empatía humana y capacidad para ver lo que todavía no aparece. Alguien que entiende el problema antes de que el problema toque la puerta. Una especie de futurólogo cotidiano, capaz de otear entre las esquinas y los bordes de las situaciones.

La respuesta provocadora del líder de Nvidia también llegó a las Jornadas de Investigación 2026 de la Universidad del Pacífico organizadas por su Centro de Investigación (CIUP) y el Vicerrectorado de Investigación, gracias a un panel de expertos sobre inteligencia artificial y educación superior, que me permitió poner sobre la mesa una pregunta urgente: ¿qué debe enseñar la universidad cuando cualquiera puede aprender a usar la IA -y casi cualquier cosa- en un tutorial de YouTube? O mejor aún, ¿qué debemos aprender en la universidad que la IA no nos pueda enseñar ya?

Criterio y buen juicio. Durante siglos, educar significó ordenar el acceso a información escasa. Hoy la IA produce resúmenes, ensayos, códigos y explicaciones en segundos. Lo escaso ya no es obtener una respuesta, sino saber qué pregunta merece hacerse, qué contexto falta, qué sesgo se esconde, y qué consecuencia humana tendrá usar esa respuesta.

Ahí la universidad recupera su mejor oficio. No está para enseñarte a hacer clic o apretar tal o cual botón, porque eso lo hace medianamente bien YouTube, aunque siempre hay que evitar las promesas chillonas de uno que otro influencer. La universidad está hoy para formar criterio más que nunca. Eso probablemente implique volver la mirada a lo que nos hace más humanos desde tiempos inmemorables en la antigua Grecia: saber preguntar y, a partir de la interacción humana, lograr que el buen juicio haga aparecer a la luz. Mayéutica pura y dura.

La realidad de las organizaciones peruanas va en la misma dirección. Un sondeo a líderes de grupos empresariales promovido recientemente por la empresa Xertica muestra que el gran reto de la IA ya no es técnico, sino cultural. Porque ya no faltan herramientas. Falta, más bien, la disposición a explorar, gestionar conocimiento y experimentar el error sin pánico. Además, si la IA será pronto un ‘commodity’, todos tendrán acceso a modelos similares. La diferencia estará en el criterio humano que los gobierne.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

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