Sin margen de error

Los errores de los organismos electorales durante los comicios son siempre inexcusables. Han tenido años de preparación y millones de soles para ese preciso momento, y lo que está en juego es posiblemente lo más sagrado de la democracia: el derecho a elegir y la confianza en que el gobierno por venir es la legítima expresión de la gente. Aun así, es razonable que en elecciones con distancias holgadas en las preferencias entre candidatos, equivocaciones o demoras de una u otra índole podrían pasar más desapercibidas. Por ejemplo, si el conteo final demora, pero la diferencia entre los contendientes es ya de un puñado de puntos porcentuales o más, los reflectores se enfocarán en otro lado.

Sin embargo, no es esto lo que sucedió en la primera vuelta de abril. Errores garrafales de la ONPE –facilitados por incumplimientos de fiscalización del JNE– se combinaron con márgenes estrechísimos por el pase a segunda vuelta para dar como resultado el peor proceso electoral de las últimas décadas. El país aún no se recupera de la experiencia, y en particular la reputación de la ONPE quedará manchada por un buen tiempo.

Hoy, no obstante, ambos entes tienen la oportunidad de empezar a expiar parte de sus culpas. Los materiales electorales deben haber llegado a tiempo, en los últimos días, para empezar la jornada de hoy sin demoras. Las mesas, instaladas oportunamente. Los equipos electrónicos deben estar operativos. El traslado de las actas y votos, realizado con el mayor respeto y cuidado por la expresión ciudadana. Y el conteo, hecho con pulcritud, transparencia y velocidad. Después de lo que sucedió en abril y el escándalo subsiguiente, con denuncia penal de por medio entre el JNE y la ONPE, debería ser impensable que repitamos errores –o se encuentren nuevos por cometer–.

Las encuestas, difundidas hasta el domingo pasado, anticipaban nuevamente una final de fotografía, posiblemente con muy pocos votos decidiendo el resultado. Eso pondrá presión adicional sobre un sistema que debe estar ya preparado para responder a ese escenario. Si el resultado final es rechazado por algún candidato o un grupo mayor de sus simpatizantes, solo un proceso ejemplar puede despejar rápidamente las acusaciones de fraude o pedidos de nulidad. La defensa inmediata de la democracia descansa hoy en el trabajo de ambas instituciones. En los próximos meses, se debe investigar todo lo que falló en la primera vuelta, pero hoy ni la ONPE ni el JNE tienen ningún margen de error.

Desde estas páginas reiteramos el llamado a nuestros lectores y a los peruanos en general a que acudan a ejercer su voto de forma responsable en las urnas hoy.

Fuente: elcomercio.pe

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