Ucrania crea una policía antidrones: cómo controlan y neutralizan otros países las amenazas ligadas a vehículos no tripulados

Ucrania acaba de crear un escuadrón policial de interceptación de drones para mitigar el daño a su población en ataques de Rusia. La Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en el país del este europeo señala que las muertes de civiles a causa de la guerra se han disparado durante la primera mitad de este año, con cerca de 1.400 fallecidos y otros 8.000 heridos.

Danielle Bell, jefa de la citada misión de las Naciones Unidas, señaló a la prensa en Ginebra que esta “policía antidrones” consta de varias unidades de reciente creación que se han “desplegado junto a la población” civil para intentar protegerla de los bombardeos de vehículos aéreos no tripulados (VANT).

“Se despliegan junto a la población civil, ya sea con agricultores que trabajan en el campo o con trabajadores que reparan infraestructuras básicas”, contó Bell.

Un piloto de la Brigada Predator de las fuerzas ucranianas se preparaba para lanzar un dron contras las fuerzas rusas en el frente de Pokrovsk, el pasado lunes. Foto: EFE/María Senovilla

La funcionaria de la ONU refirió que se enteró de la existencia de estos escuadrones durante una visita a la región de Zaporiyia, zona de control disputado entre las fuerzas ucranianas y rusas, que fue blanco de recientes ataques aéreos de la milicia de Moscú en los que fallecieron al menos dos personas.

Bell señaló que se ha constatado un “incremento de la presencia de drones guiados por fibra óptica” que, a pesar de tener la limitación física del cableado, son difíciles de interceptar para los combatientes ucranianos. En ese contexto, la inspectora de las Naciones Unidas admitió que esto ha generado una capa de complejidad adicional a las labores de las unidades antidrones ucranianas.

Israel, la experiencia más parecida

La masificación comercial y militar de los drones ha generado un escenario en el que la mitigación de amenazas provenientes del uso de estos se ha convertido en un tema cada vez más importante para diversos gobiernos del mundo.

Ucrania fue la gran precursora cuando estableció formalmente a mediados del 2024 sus Fuerzas de Sistemas No Tripulados, la primera rama militar del mundo dedicada específicamente a la guerra automatizada para su uso en medios terrestres, marítimos y aéreos.

Uno de los casos más cercanos al ucraniano es el de Israel, pues ambos países tienen conflictos en curso donde estos aparatos no tripulados han tomado un rol protagónico.

Dentro del estado hebreo, en un entorno de permanente alerta caracterizado por su centralización y militarización, la gestión recae sobre la Autoridad de Aviación Civil de Israel (AACI) y el Gabinete de Seguridad.

A esto se suma que se trata de uno de los cinco principales productores de aeronaves no tripuladas del mundo, sobre todo para el uso bélico con gigantes del sector como Israel Aerospace Industries, Elbit Systems. De forma similar a Ucrania, los fabricantes de drones militares comercializan sus equipos indicando que han sido probados en conflictos modernos por las Fuerzas de Defensa israelíes.

Un dron Hermes 900 StarLiner de Elbit Systems en una imagen de archivo. (Foto de Elbit Systems / AFP).

Casi tres cuartas partes de la producción de drones del país está destinada a la exportación y los principales compradores de esta tecnología son los estados miembros de la OTAN, India y varios países de Latinoamérica. El estado hebreo también es referente internacional en la tecnología de neutralización de VANT.

La AACI, a través de la Organización Israelí de Drones, gestiona las actividades relacionadas a estos aparatos y todos los operadores están obligados a registrarse y llevar a cabo un examen de conocimiento aeronáutico para obtener una licencia por parte de dicha entidad. Los turistas que ingresan con drones al territorio israelí deben pasar por el mismo proceso.

Paralelamente, el Ministerio de Comunicaciones controla de forma celosa las radiofrecuencias con las que funcionan los VANT y prohíbe la importación de dispositivos que no cuenten con su certificación.

Fotografía de archivo de la Cúpula de Hierro interceptando proyectiles sobre Jerusalén (Israel). Foto: EFE/EPA/ Abir Sultan

Por motivos de seguridad, hasta el 2020 estaba prohibido el uso de drones que funcionaran con una frecuencia de 5,8 GHz, medida que era considerada muy restrictiva por parte de los fabricantes y operadores locales, lo cual llevó a que se introdujeran reformas.

A diferencia de otros países donde la altura máxima a la que pueden volar los drones ronda los 100 metros, en Israel el límite se sitúa en unos 50 metros. Adicionalmente, lo más cerca que estos equipos pueden acercarse a un aeropuerto son dos kilómetros.

Las Fuerzas de Defensa de Israel y la policía tienen la potestad de decomisar cualquier dron de forma arbitraria si es que hay alguna sospecha sobre su utilización.

El sistema de defensa aérea del país del Medio Oriente, conocido como Cúpula de Hierro, está diseñado para la interceptación de drones, además de misiles, aviones tripulados y morteros. Todas las fronteras, bases militares, centros de investigación, centrales de energía y la ciudad de Jerusalén están sometidas a un estricto sistema de vigilancia aérea para dejar fuera de servicio cualquier VANT sospechoso.

China, pionera estricta con los drones

El gigante asiático es el principal fabricante mundial de drones de uso comercial y civil, concentrando el 70% de la producción mundial con empresas como DJI, gran referente del sector, además de ser también gran referente en el uso comercial de estos aparatos. Lo anterior está compaginado con un estricto sistema de control a través de la Administración de Aviación Civil de China (AACC).

La regulación provisional de la AACC, vigente desde el 2024, establece que todas las aeronaves no tripuladas deben estar registradas con el nombre de una persona y vinculadas a un documento de identidad real. La información debe incluir también la marca, modelo, número de serie y peso del dron.

El 1 de julio entraron en vigor modificaciones a la Ley de Aviación Civil aprobadas por las autoridades chinas a fines del año pasado, que establecen que todos los fabricantes de drones que se comercializan en territorio chino están obligados a asignar un código de identificación único a cada dispositivo.

Los dispositivos que funcionen dentro de China tendrán que ser producidos con un bloqueo de origen y solo podrán activarse mediante un aplicativo gestionado por el gobierno. Una vez que estén registrados en el sistema, se genera un QR exclusivo para cada uno que debe imprimirse y pegarse en el aparato.

Dron de fumigación. Agricultura inteligente, IA y mecanización: así moderniza China su campo. Gestión revisa qué tan cerca está el Perú de seguir ese modelo. (Foto: Camila Vera)

Todos los dispositivos operativos emiten una señal en tiempo real con su ubicación e identificador. Los extranjeros que lleguen a China con drones deberán declararlos en la aduana y emprender un proceso de verificación para emplearlos en el país.

Los únicos equipos que están exentos del registro son los microdrones de menos de 250 gramos, aunque estos siguen estando sujetos a todas las normativas de operación, entre las que se encuentra volar a una altitud máxima de 120 metros y hacerlo en el margen de visión directa del piloto.

Las categorías superiores son mucho más restrictivas, pues para controlar los VANT de peso medio, de entre 15 y 116 kilogramos, son necesarios una matrícula, una licencia de piloto y un certificado de aeronavegabilidad. Los drones que superan ese peso necesitan una certificación equivalente a la de la aviación tripulada.

Las entidades a cargo de la respuesta de campo ante el uso no permitido de drones en China son la Policía y el Ejército en casos más complejos.

De la misma forma en la que la potencia oriental lidera la producción global de drones, también es pionera en el desarrollo de equipos para combatir y neutralizar aeronaves no tripuladas, siendo sus principales clientes países de Asia, Medio Oriente y América Latina. Por motivos geopolíticos, su protección no alcanza a los países de Norteamérica y Europa.

Las agencias policiales de las ciudades grandes cuentan con rifles electromagnéticos para anular sus sistemas de geolocalización y el enlace con el operario. Las autoridades locales también recurren a drones “cazadores” de aeronaves no tripuladas que suelen echar redes sobre los equipos en funcionamiento ilícito.

China: Un dron lanzallamas incinera nidos de avispas consideradas como una plaga. (AP)

Para amenazas más sofisticadas y la protección de instalaciones gubernamentales se han diseñado equipos de grado militar, como los láseres Silent Hunter y Lijian, que pueden derretir componentes o incluso quemar motores de drones a varios cientos de metros de distancia. Estos dispositivos se complementan con sistemas de microondas contra enjambres, inhibidores de radiofrecuencia y armamento más tradicional como cañones y torretas de defensa.

Según la AACC, hasta el 2024 casi 20.000 entidades habían obtenido certificados para operar aeronaves no tripuladas y había dos millones de drones registrados. En total se registraron 26 millones de horas de vuelo de esos dispositivos, con un pico de 26.000 de estos equipos volando simultáneamente.

En Europa y Norteamérica

En la mayor parte de Europa la aviación no tripulada se rige por las directivas de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA), que clasifica a los drones por su nivel de amenaza y por su peso, siendo esto último similar a las categorías establecidas por China.

La neutralización de drones es decisión de los ministerios de Defensa de cada país miembro de la UE dentro de ese marco. Países como Francia o Alemania tienen protocolos para el derribo de las aeronaves en sus fuerzas policiales y militares, sobre todo en caso de que se registren sobrevuelos en zonas cercanas a bases de las fuerzas armadas, aeropuertos y otras áreas de importancia estratégica.

Los agentes del orden locales tienen facultades para detener drones en eventos masivos si consideran que hay riesgos potenciales; no obstante, los civiles e instituciones privadas tienen prohibida la interceptación de cualquier VANT, por lo que deben recurrid a las autoridades ante algún uso ilícito o sospechoso.

El uso de drones que pesen más de 250 gramos o estén equipados con cámaras requiere una licencia de la Unión Europea y aprobar un examen en línea, estando el operario obligado a contratar un seguro para su equipo. La altura máxima de vuelo que se permite es de 120 metros y está prohibido que estas aeronaves se desplacen sobre aglomeraciones de personas.

Por su parte, Estados Unidos gestiona el manejo de drones a través de la Administración Federal de Aviación, que es la que otorga permisos para operarlos.

La certificación de uso recreativo, conocida como TRUST, es otorgada tras una prueba en línea de conocimientos elementales sobre seguridad y el usuario debe llevarla consigo cuando haga volar su equipo. Sí se requiere una licencia de piloto a distancia para utilizar vehículos no tripulados con fines comerciales o profesionales.

Todos los drones de Estados Unidos, con excepción de los que pesen menos de 250 gramos, deben emitir por radiofrecuencia su ubicación y número de serie en tiempo real.

De forma parecida al caso europeo, en el gigante norteamericano no está permitida la interceptación de estos dispositivos por parte de instituciones civiles porque los drones son considerados legalmente análogos a los aviones tripulados. Únicamente las autoridades federales están facultadas para desactivar las pequeñas aeronaves con dispositivos como rifles electromagnéticos o disruptores de señal.

Sin embargo, congresistas estadounidenses como Tom Cotton han venido impulsando modificaciones al marco regulatorio para que operadores de infraestructura crítica puedan derribar drones. La iniciativa ha surgido tras avistamientos de sobrevuelos en aeropuertos, centrales eléctricas y otros establecimientos potencialmente vulnerables a ataques con aeronaves no tripuladas.

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Fuente: elcomercio.pe

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