Mujeres ganan más escaños en el Congreso, pero la bicameralidad abre una nueva brecha

Cuando el primer Congreso constituyente en el Perú se instaló, en 1822, las mujeres no podían votar ni ser elegidas en cargos públicos. Tuvieron que pasar 134 años para que las primeras parlamentarias llegarán al Congreso. En 1956, un año después de la aprobación del voto femenino, nueve mujeres -ocho diputadas y una senadora- ocuparon por primera vez los escaños parlamentarios.

En ese primer periodo (1956-1962), las mujeres representaban sólo el 4% de todo el Congreso: 9 de 235 parlamentarios. Siete décadas después, el escenario es otro. En las últimas elecciones generales para el periodo 2026-2031, los peruanos escogieron a 70 mujeres parlamentarias, equivalente al 37% del nuevo Congreso bicameral.

La cifra de 70 congresistas marca un récord histórico. Nunca antes hubo tantas mujeres en el Congreso. Sin embargo, el retorno de la bicameralidad también muestra que el camino hacia la paridad sigue incompleto: las mujeres representarán el 42% de la cámara de diputados, pero apenas el 27% del Senado.

Una nueva brecha

En el primer año de participación femenina en el poder, Irene Silva de Santolalla fue la única mujer senadora. Por su parte, la cámara de diputados tuvo la participación de ocho mujeres -Manuela C. Billinghurst, Alicia Blanco, María Silva y Silva, María Colina de Gotuzzo, Matilde Pérez Palacio, Carlota Ramos, Lola Blanco y Juana Ubilluz-, frente a 174 hombres.

Durante más de tres décadas, con la llegada del Congreso unicameral aprobada en 1993, esta comparación dejó de existir. La presencia de la mujer se midió en un solo pleno de 120 o 130 congresistas. En ese periodo, el crecimiento fue progresivo: las mujeres pasaron de representar solo el 6% a inicio de los años 90 al 38% durante el periodo 2021-2026.

El retorno de la bicameralidad vuelve a abrir esa diferencia histórica entre cámaras, pero ahora con una brecha mucho más marcada. Para el periodo 2026-2031, las mujeres serán 16 de 60 senadores; es decir, el 27% del Senado. En la cámara de diputados, en cambio, serán 54 de 130, equivalente al 42%. La diferencia en la participación femenina entre ambas cámaras es de 15 puntos porcentuales.

Para la Doctora en gobierno y administración pública y especialista en temas de género, Beatriz Llanos, los resultados del nuevo Congreso bicameral muestran que “hay dinámicas diferentes” en la elección de ambas cámaras.

“Tenemos que mirar la Cámara de diputados, donde la buena noticia es que se ha seguido incrementando la representación, y eso es muy importante. Pero tenemos que observar con cuidado lo que está sucediendo en el Senado, porque nos habla de que las normas y las formas en que se diseña la elección de la cámara también influyen en el resultado, y por eso tenemos resultados diferentes en ambas cámaras”, señala.

En total, 11 senadoras mujeres fueron elegidas por distrito único. A nivel de distrito electoral múltiple, tuvieron menor suerte: solo cinco fueron electas.

“Ha habido un Senado elegido en un distrito electoral más grande, que es el distrito electoral nacional, donde las mujeres tienen mejores resultados. Pero también hay escaños elegidos en distritos electorales en regiones, y ahí es donde hay menos representación de las mujeres”, apunta Llanos.

Por bancada

La representación de las mujeres tampoco se distribuye igual dentro de las bancadas electas para el próximo periodo. Entre todas las agrupaciones políticas presentes en el nuevo Congreso bicameral, el Partido del Buen Gobierno es el único con más mujeres electas que hombres: 13 parlamentarias frente a 12 parlamentarios.

Le sigue Fuerza Popular, con alrededor de 40% de congresistas mujeres. En el otro extremo aparecen Obras y Ahora Nación como las agrupaciones con menor presencia femenina.

Poder dentro del Congreso

La brecha es aún más grande en los cargos de poder dentro del Congreso. La primera mujer que presidió el Congreso fue Martha Chávez, en 1995. Ese hecho histórico ocurrió casi cuatro décadas después de la elección de las primeras parlamentarias en 1956. Desde entonces, otras mujeres han llegado a la presidencia del Parlamento, pero siguen siendo minoría.

Entre el 2006 y el 2026 hubo 26 presidentes del Congreso. De estas, solo seis -el 23%- han sido mujeres. Las diferencias también aparecen en las presidencias de las comisiones ordinarias del Parlamento. Del total de 469 presidencias que existieron entre 2006 y 2026, solo 131 fueron ejercidas por mujeres, cifra que equivale al 28%.

El periodo con mayor presencia femenina en las presidencias de comisiones fue el 2021-2026, cuando las mujeres ocuparon 47 de 119 presidencias, cerca del 40%.

“Hace algunos años, las mujeres no estaban en algunas comisiones importantes. Era impensable que las mujeres estén en las comisiones de economía, defensa o seguridad. Eso ya ha cambiado”, señala Llanos.

Avances

Para la representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el Perú, Alissar Chaker, los avances en la representación femenina no son casuales, sino el resultado del trabajo sostenido de los movimientos que impulsaron cambios durante décadas.

“Antes de la Ley de Paridad y Alternancia, era común que las mujeres fueran relegadas al final de las listas para cumplir con la cuota, limitando sus oportunidades reales de elección. La combinación de paridad y alternancia corrigió esta distorsión y tuvo un impacto inmediato y significativo en el número de mujeres electas”, señala.

Beatriz Llanos coincide: “Un primer mensaje es que, cuando no hay normas que lo establezcan obligatoriamente, los partidos políticos no presentaban una oferta equilibrada de hombres y mujeres”.

Si bien la Ley 31030 requiere que los partidos presenten candidaturas al Congreso bajo criterios de paridad y alternancia -una mujer, un hombre; o un hombre, una mujer-, la equidad no se traduce necesariamente en resultados, principalmente debido al voto preferencial.

Para el Senado de distrito único, postularon 572 hombres y 559 mujeres; en el Senado de distrito múltiple, 927 hombres y 890 mujeres; y en la Cámara de Diputados, 2.734 hombres frente a 2.699 mujeres. Es decir, aunque el 50% de candidatos fueron mujeres, los resultados favorecieron a los candidatos hombres en ambas cámaras.

Permanecer también es una barrera

El reto no termina con la elección. Para las mujeres, llegar al Congreso puede ser apenas el primer filtro. Permanecer en política, construir una carrera legislativa y ocupar cargos de poder son desafíos distintos.

Beatriz Llanos explica que las mujeres enfrentan barreras particulares al momento de aspirar a cargos de poder, como la carga adicional que afrontan en los cuidados del hogar.

“Hay una serie de desventajas que las mujeres afrontan que podrían condicionar su resultado electoral. Una de ellas, por ejemplo, es la carga del cuidado. Las mujeres tienen mayores responsabilidades en las cargas de cuidado familiar de los menores y de los adultos mayores. Eso les quita, de manera estructural, tiempo para participar en política y realizar una serie de actividades”, explica.

A esto se suma la violencia política y digital, así como una mayor dificultad para obtener financiamiento de campaña.

“En diferentes países de la región, no solamente en Perú, se observa que las mujeres tienen un menor acceso al financiamiento para sus campañas. Los costos de una campaña implican una serie de recursos económicos que las mujeres no necesariamente tienen. Las mujeres no acceden de igual manera que los hombres a financistas o apoyo”, sostiene.

Fuente: elcomercio.pe

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