Les Luthiers Trascendental, el homenaje peruano que revive la música del legendario grupo argentino

Contaban los integrantes de Les Luthiers a Somos, allá por 2017, que su primera visita al Perú estuvo marcada por un hecho que les pareció insólito. En la tercera de sus cuatro fechas en el Teatro Municipal, la luz se apagó y no volvió más. El elenco argentino de comedia musical tuvo que emprender el camino de regreso a su hotel a oscuras y a pie, sujetándose unos a otros mientras recorría las calles de Lima. Para los peruanos de aquella época, un apagón provocado por Sendero Luminoso se había convertido en poco más que un trámite. A los argentinos, en cambio, el episodio no se les borró de la memoria ni después de más de tres décadas. “Muy poco luminoso ese sendero”, apuntó Marcos Mundstock en aquella conversación, demostrando, una vez más, el ingenio que lo convirtió en una leyenda del humor en español.

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Lo curioso es que, en medio de aquellas interminables noches ochenteras de penumbra forzada, muchos peruanos comenzaron un romance inesperado con Les Luthiers. Es la historia que cuenta el productor Ítalo Ilizarbe. En su casa, y también en la de amigos, escuchar los casetes del conjunto en una radio a pilas cada vez que se iba la electricidad se convirtió en una tradición. Eran cintas piratas que circulaban de mano en mano y que también podían encontrarse, con frecuencia, en los puestos de música de las puertas de las universidades.

Ilizarbe las escuchaba y dejaba volar la imaginación. “De niños, oíamos esos sketches y pensábamos que había una producción inmensa. Con la imaginación completábamos todo lo que no podíamos ver”, recuerda. La realidad era muy distinta: la puesta en escena de Les Luthiers era sorprendentemente sobria. Todo esa fascinación nacía de la precisión de sus juegos de palabras, del virtuosismo de sus músicos, de sus célebres instrumentos informales y de una notable capacidad para apropiarse de géneros musicales de todo el mundo y convertirlos en humor.

Les Luthiers en los años setenta, junto a sus célebres

Ese asombro infantil es hoy el punto de partida de Les Luthiers Trascendental, el homenaje peruano que llegará el 13 de agosto al teatro Claretiano. El proyecto, que cuenta con el respaldo de la Embajada de Argentina en el Perú, probablemente habría entusiasmado a los integrantes de Les Luthiers, fundados en 1967 y retirados definitivamente de los escenarios en 2023. En la entrevista concedida a Somos en 2017, Marcos Mundstock confesó que uno de sus mayores deseos era que la obra del conjunto sobreviviera a sus creadores. “Nosotros tenemos más de 200 obras musicales. Lo voy a decir con toda inmodestia: son escenas clásicas. Yo sueño con que algún día estas se representen por otros”, dijo.

Ese es precisamente el espíritu del montaje. “No pretendemos hacer una imitación. Lo que queremos es un homenaje”, explica Ilizarbe. Consciente de que reproducir los sketches, los personajes y el humor de Les Luthiers sería intentar alcanzar un nivel prácticamente irrepetible, el espectáculo pone el foco en aquello que también convirtió al grupo en una leyenda: su música. La propuesta traslada ese universo a un formato coral acompañado por un ensamble de violín, violonchelo, guitarra, bajo y percusión. Durante una hora y media recorrerá buena parte de la riqueza musical de Les Luthiers con piezas como “El explicado”, “Añoralgias”, “La bella y graciosa moza marchose a lavar la ropa”, “Las majas del bergantín” y “La hija de Escipión”, entre otras. El montaje incorpora además voces femeninas, una posibilidad que el conjunto argentino nunca exploró y que ofrece una nueva lectura de ese repertorio.

Les Luthiers en quizás su formación más constante y brillante, Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Carlos Nuñez Cortés, Daniel Rabinovich (fallecido en 2015) y Marcos Mundstock (fallecido el 22 de abril).

Para el director musical del espectáculo, David Nomberto Vargas, el reto consiste en demostrar que detrás de cada carcajada había composiciones de enorme complejidad, que muchas veces pasaban desapercibidas en medio de las risas. “No es solamente un trabajo vocal”, explica. “Hay juegos de palabras, trabalenguas y momentos en los que el coro debe mantener la compostura mientras el solista provoca la risa”. Durante los ensayos, admite, más de una vez las carcajadas obligaron a detener la música.

Vargas, formado en coro y orquesta, asegura que preparar este repertorio le permitió redescubrir la amplitud musical de Les Luthiers, una faceta que muchos jóvenes de su generación desconocen o no alcanzan a dimensionar. Madrigales renacentistas, zarzuelas, chacareras, zambas y boleros conviven en una obra que jamás sacrificó el rigor musical en favor de la comicidad. “Eran unos genios. No solamente por la música, sino porque hacían humor culto. ¿Quién más escribiría una cumbia sobre epistemología?”, se pregunta. La respuesta parece obvia: solo Les Luthiers.

Fuente: elcomercio.pe

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