El verdadero costo de la inflación en los albergues
El incremento sostenido del costo de vida en el Perú ha impactado directamente la solidaridad de los ciudadanos. Para los albergues de animales, que dependen casi en su totalidad de la caridad y el apoyo voluntario, esto se traduce en una drástica reducción de las donaciones. Cuando las familias peruanas se ven obligadas a recortar gastos básicos para priorizar su propio sustento, el apoyo a las causas de bienestar animal suele ser lo primero en suspenderse.
El encarecimiento drástico de insumos básicos como el alimento balanceado, medicamentos veterinarios y productos de limpieza ha puesto en jaque los presupuestos de los refugios. Lo que antes alcanzaba para alimentar a una gran cantidad de canes, hoy apenas cubre una fracción debido al alza constante de precios, dejando un vacío difícil de llenar en los platos de comida diarios.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el porcentaje de hogares peruanos que destina parte de su presupuesto a la alimentación de mascotas pasó de 42,4% en 2023 a 49,1% en 2024, lo que refleja que el cuidado de los animales representa un gasto cada vez más importante y representativo para las familias.
Este panorama macroeconómico golpea directamente la primera línea del rescate. “Este incremento también ha impactado a los albergues, donde el costo del alimento balanceado, medicamentos y atención veterinaria ha aumentado en los últimos años. Debido a ello, muchos albergues deben destinar una mayor parte de sus recursos a cubrir gastos básicos, lo que limita su capacidad para atender nuevos rescates y responder a emergencias veterinarias”, explica Milagros Villavicencio, analista de ayuda de WUF.
Las cifras detrás de la falta de recursos
Aunque no existe una estadística oficial en el país que mida la evolución exacta de las donaciones destinadas a albergues de animales, el contexto económico actual obliga a que muchas familias prioricen sus gastos esenciales, influyendo inevitablemente en su capacidad para donar.
Esta realidad se traduce en desafíos numéricos medibles para los canales de ayuda. Desde la interna de la ONG WUF se observa este impacto de manera directa en sus proyecciones de asistencia para los refugios afiliados.
“Actualmente, nuestras metas de ayuda valorizada se encuentran en un avance del 72% y el apoyo destinado a los animales beneficiados alcanza aproximadamente un 68% de lo proyectado para este periodo», revela Milagros.
A pesar de que la solidaridad continúa presente a través de empresas y personas que mantienen su compromiso con la entrega de alimento e insumos, la organización advierte que “todavía existe una brecha importante para cubrir las necesidades de los albergues afiliados y de los miles de animales que requieren alimento, atención veterinaria y cuidados constantes”.
La tenencia responsable frente a la realidad nacional
El problema de fondo va más allá de la escasez de dinero en los bolsillos; radica en la necesidad de consolidar una cultura de verdadera empatía y previsión antes de sumar un animal a la familia. En el Perú, la convivencia con mascotas es masiva, lo que eleva la urgencia de educar a la población para evitar que las dificultades económicas terminen en abandono.
Datos oficiales del INEI confirman que el 64% de los hogares peruanos tiene al menos una mascota, demostrando que millones de familias conviven a diario con un perro o un gato en todo el territorio nacional.
Ante este enorme volumen de animales bajo entornos familiares, el mensaje de la ONG es un llamado a la madurez ciudadana. “Es fundamental promover la tenencia responsable. Antes de adoptar una mascota, es importante evaluar si se podrán cubrir sus necesidades durante toda su vida, incluyendo alimentación, atención veterinaria, esterilización y cuidados básicos. En tiempos difíciles, la responsabilidad y el compromiso son la mejor forma de prevenir el abandono”, enfatiza Milagros.

Pequeñas acciones que salvan vidas
Frenar esta alarmante situación no requiere de grandes fortunas, sino de la unión de esfuerzos. Aunque el contexto económico sea retador, existen formas sencillas y accesibles de marcar la diferencia antes de que la situación sea insostenible para los animales desamparados:
- Apadrina desde S/ 9.90: A través del Club WUF, se puede elegir un plan mensual (con opciones muy accesibles) que asegura sacos de comida y tratamientos de salud para los perros de sus albergues afiliados.
- Difunde y promueve: Compartir activamente las publicaciones de adopción y las campañas de recaudación ayuda a llegar a personas que sí están en condiciones de brindar un hogar o una donación.
- Adopción responsable: En lugar de fomentar el comercio informal de animales, optar por dar un hogar a un perro rescatado que ya ha sido rehabilitado, esterilizado y está listo para integrarse a una familia.
Fuente: elcomercio.pe